📸 Cortesía: Alcaldía de Cali
¿Cali bajo el cerco del miedo?
Este lunes 25 de agosto de 2025, cincuenta hombres de las Fuerzas Especiales Antiterroristas Urbanas (FESAU) aterrizaron en Cali. Una llegada urgente, consecuencia directa del atentado del 21 de agosto en la Escuela de Aviación Marco Fidel Suárez, que cobró seis vidas y dejó cerca de 80 heridos.
La ciudad, golpeada, enfrenta ahora un despliegue sin precedentes de un grupo élite conformado por tropas del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Bajo el mando de la Tercera Brigada del Ejército Nacional, y en alianza con la Policía Metropolitana de Cali y la Fuerza Aeroespacial Colombiana, estas fuerzas especializadas iniciaron la operación “Sultana”, destinada a evitar nuevos ataques y recuperar el control de un territorio que lucha contra la sombra constante del terrorismo.
El alcalde Alejandro Eder fue tajante: “Llegó a Cali un grupo élite de nuestras Fuerzas Militares. Vienen para ayudarnos a capturar a los terroristas de la Jaime Martínez, responsables de los recientes ataques contra los caleños. Trabajaremos en coordinación con la Policía y el Bloque de Búsqueda”. Una promesa de contención y seguridad que se enfrenta a un enemigo que conoce sus rincones y ha sembrado miedo.
Este contingente no es nuevo en su tarea. El ministro de Defensa, Iván Velásquez, recordó que estas fuerzas ya jugaron un papel crucial en El Plateado, corregimiento del Cauca. Allí contribuyeron a la recuperación territorial, una experiencia que ahora buscan replicar en Cali. Su misión son claras líneas: proteger instalaciones estratégicas, autoridades locales, la infraestructura urbana y neutralizar a las disidencias de las FARC, con la columna Jaime Martínez apuntada por el reciente atentado.
Sin embargo, esta llegada masiva también plantea inquietudes. ¿Cuánto resistirá la ciudad bajo tanta presión militar? ¿Podrá la fuerza bruta devolver la calma, o abrirá nuevas grietas en una población que ya sufre? La respuesta está en proceso; el despliegue apenas comienza y Cali observa con el polvo aún en el aire, esperando que la seguridad no se transforme en un vacío de confianza.
¿Será esta operación el inicio de un cambio real? La incertidumbre persiste en las calles que ahora, más que nunca, necesitan certezas.


