El presidente Gustavo Petro generó rechazo en las comunidades cristianas tras sus declaraciones sobre Jesús y María Magdalena durante la reapertura del Hospital San Juan de Dios en Bogotá. Ante sus palabras, tanto la Conferencia Episcopal Colombiana (CEC) como la Confederación Evangélica de Colombia (CEDECOL) expresaron su disconformidad y exigieron respeto por la fe de millones de creyentes en Colombia.
El hecho ocurrió el 27 de enero de 2026 en la mañana, cuando Petro dijo que Jesús «hizo el amor, sí… quizás con María Magdalena» y cuestionó denominarlo “Cristo”, argumentando que es un «hombre de luz, de verdad y revolucionario» y no símbolo de poder como la figura tradicional. Estas afirmaciones llevaron a un rechazo contundente, con la CEC señalando que Jesús es «Dios verdadero y hombre verdadero, centro de nuestra fe y esperanza», y recordó que ninguna autoridad civil debe emitir juicios teológicos. La CEDECOL respaldó esta posición, rechazando que se tergiverse la imagen bíblica y histórica de Jesús y María Magdalena.
Estas reacciones se emitieron un día después, el 28 de enero, vía comunicados oficiales en Bogotá. La Catedral dentro del debate recalca la laicidad del Estado, que obliga a respetar todas las creencias sin usarlas para discursos políticos. En el comunicado, la CEC recordó la constitución, sentencia de la Corte Constitucional y ley sobre libertad religiosa como garantía para la protección de las convicciones religiosas.
Petro, identificado como católico no practicante y simpatizante de la teología de la liberación, expresó estas ideas de manera espontánea durante el evento público en la antigua sede hospitalaria, ocasionando vivas discusiones en redes y medios de comunicación. Desde las iglesias escolares se insiste que el respeto a la identidad cristiana debe prevalecer ante declaraciones que discuten doctrinas esenciales.
Ante la controversia, los líderes de las iglesias colombianas llaman a la comunidad y a los dirigentes a témer calma y fomentar el diálogoque garantice la paz en el país, recordando la importancia de respetar la libertad y diversidad religiosa constitucionalmente protegida. Las autoridades eclesiásticas continúan atentas al desarrollo del tema.

