Miles de colombianos combaten en Ucrania motivados por mejores salarios y experiencia militar
Más de mil colombianos se encuentran entre los voluntarios extranjeros que combaten en las filas de las Fuerzas Armadas de Ucrania desde 2022, siguiendo un flujo creciente que suma alrededor de 600 reclutas mensuales. Muchos son exmilitares que buscan mejores ingresos y capacitación en un escenario bélico activo, según informó el oficial Kostiantyn Milevskyi del centro de reclutamiento extranjero ucraniano.
El grueso de estos voluntarios proviene de América del Sur, con protestes a la precariedad salarial y profesional en sus países de origen como incentivo principal. “Han declarado abiertamente que el salario en Ucrania es considerablemente más alto que el de sus ejércitos nacionales”, expresó Milevskyi. Cerca de 72 países han enviado combatientes, quienes reciben facilidades como reembolsos de pasajes, permisos de residencia y pagos que superan ampliamente los estandartes locales. En Colombia, la mayoría son exsoldados experimentados en el largo conflicto armado interno. Solo en las filas de las unidades como la Brigada Azov se reportan al menos 500 bajas, muchas en primera línea sin el apoyo necesario.
Desde julio de 2025, con la campaña digital internacional orientada a América Latina y el Caribe, el reclutamiento se intensificó y el proceso de evaluación para candidatos incluye reconocimiento en España sobre competencias físicas, experiencia, nivel de inglés y compromiso. Los aprobados suscriben contratos mínimos de un año y reciben un entrenamiento inicial durante tres meses en Europa antes de su despliegue. Algunos exuniformados colombianos sirven también en conflictos en Emiratos Árabes Unidos y Sudán dentro de ejércitos contratistas.
Aunque Ucrania lanzó esta convocatoria principalmente para fortalecer sus tropas ante el avance ruso, familias de voluntarios caídos en combate denuncian discrecionalidades como incumplimiento de indemnizaciones, falta de reportes claros y dificultades en la recuperación de cadáveres, agravadas por ataques con drones que complican las operaciones de rescate.
Este fenómeno refleja la expansión del conflicto más allá de Europa y la exportación de experticias militares latinoamericanas a escenarios externos. Ante esta emergencia, las autoridades colombianas aún no emiten pronunciamientos oficiales y el llamado a enlistarse continúa activo pese a los riesgos evidentes para los combatientes.

