Foto: Nobel Prize / Ilustración de Niklas Elmehed
El mundo cuántico y las nanopartículas no corresponden únicamente al estudio de la física, y eso lo han demostrado este miércoles, 4 de octubre, Moungi G. Bawendi, Louis E. Brus y Alexei I. Ekimov, los merecedores del Premio Nobel de Química de este año, según la Real Academia Sueca de Ciencias.

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La decisión de entregar el galardón a estos científicos se justifica en que “lograron producir partículas tan pequeñas que sus propiedades están determinadas por fenómenos cuánticos” y no con base a sus electrones, como sucede con cualquier otro elemento. Esto significa un desarrollo promisorio en el mundo de la nanotecnología.
Si bien la comunidad científica ya conocía desde hace décadas la existencia de partículas tan diminutas, nunca se había puesto en práctica el desarrollo de estas. Ekimov y Brus comenzaron a trabajar en este tema desde la década de los ochenta, desarrollando estas nanopartículas, demostrando que, de acuerdo a su tamaño, podrían cambiar de color.
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Bawendi, por su parte, fue pionero en la producción química de los puntos cuánticos en 1993. En la actualidad, se usan en las pantallas de televisores y computadoras que utilizan tecnología QLED, y también se aplican por “bioquímicos y médicos para mapear el tejido biológico”.
Un punto cuántico, en perspectiva, es comparable en tamaño a lo que sería un balón de fútbol en relación al tamaño del planeta Tierra. En el tema del color y su tamaño, los científicos lograron explicar que, entre más grande sea, mayor será el movimiento de las ondas de los electrones en él, produciendo un color más cálido. Estos producen color ya que logran absorber las ondas de luz en el ambiente.

