📸 Cortesía: D.R.A. – redes sociales
¿Silencio tras la tragedia?
El pasado sábado 21 de junio, en Itaperuna, al noroeste del estado de Río de Janeiro, Brasil, la comunidad despertó ante una noticia que heló el alma: un menor de 14 años fue detenido tras confesar el asesinato de sus padres y de su hermano menor, un acto que desgarra cualquier intento de comprensión.
Según el relato oficial y el testimonio de Regina Teixeira, abuela paterna, la tragedia salió a la luz cuando ella, alarmada por la ausencia de noticias sobre su hijo, su nuera y su nieto de apenas tres años, alertó a la policía. Al llegar a la casa familiar, los agentes encontraron un escenario perturbador: rastros de sangre, ropa quemada, colchones manchados y un bolso con teléfonos desplazados. Pero el hallazgo más contundente fue el fuerte olor que emanaba del tanque de agua donde finalmente aparecieron los cuerpos sin vida de las víctimas.
Las pesquisas sugieren que el joven esperó pacientemente a que sus familiares se durmieran. Con la frialdad de quien decide acabar con todo, tomó un arma de fuego que había en el hogar y disparó en la cabeza a sus padres. No contento con la tragedia, volvió su agresión contra su hermano menor, a quien le disparó en el cuello. Los cuerpos fueron arrastrados hasta el tanque de agua, un intento desesperado por ocultar el horror consumado.
En un primer momento, el menor intentó construir una mentira: aseguró que su hermano había ingerido un trozo de vidrio y que sus padres lo habían llevado al hospital. La presión de la investigación y las evidencias halladas lo hicieron cambiar de postura y finalmente confesó ante la policía. El comisario Carlos Augusto Guimarães, con un tono que reflejaba desconcierto, calificó al joven como “muy espontáneo al describir cómo cometió los crímenes. Es un chico frío, sin remordimientos. Cuando le preguntamos si se arrepentía, respondió que no” —una respuesta tan dura como el silencio que ahora envuelve a Itaperuna.
Esta tragedia no solo conmueve a sus habitantes sino que invita a reflexionar sobre el vacío que puede quedarse en una comunidad cuando la violencia irrumpe desde dentro, silenciosa y devastadora. ¿Qué factores llevaron a un adolescente a desencadenar este drama? ¿Puede la justicia y la sociedad ofrecer respuestas o solo quedarán preguntas en el eco de un pueblo que intenta entender lo incomprensible?

