Boom de autos eléctricos en Uruguay: incentivos fiscales y el alto costo de la gasolina catapultan a las marcas chinas

📸 Cortesía: Presidencia Uruguay
¿Uruguay, la nueva capital de la movilidad eléctrica?

En la madrugada de 2025, sobre las rutas y calles de Uruguay, un silencio cada vez más eléctrico empieza a tomar protagonismo.

Este año, el país ha registrado un crecimiento sin precedentes en la adopción de vehículos eléctricos, un fenómeno que no sólo revela un cambio tecnológico, sino un profundo giro sociopolítico y económico. En febrero, se vendieron 907 autos eléctricos, más del doble que en enero, consolidando una tendencia que arrancó con fuerza en 2024, cuando las ventas se dispararon un 310% respecto al año anterior. Uruguay se posiciona así como líder regional en movilidad eléctrica per cápita, un dato que despierta expectativas y preguntas a partes iguales.

Detrás de este avance están, por un lado, las marcas chinas —BYD, Dongfeng y JAC— que acaparan cerca del 95% del mercado eléctrico nacional, según cifras de la Asociación del Comercio Automotor del Uruguay (ACAU) y entidades oficiales. Por otro, un entramado de políticas gubernamentales que funcionan como motor: exoneraciones fiscales, subsidios directos, reducciones de aranceles, exenciones de impuestos y una patente de rodado al 50%, además de reintegros en efectivo basados en la movilidad real de los vehículos. Sin estos incentivos, advierten desde la industria, el mercado «se derrumbaría», dada la persistente brecha económica entre autos eléctricos y convencionales.

A esto se suma un factor clave: el alto costo de la gasolina, que ha impuesto un incentivo natural para el cambio. Si a ello se le agrega la expansión de una infraestructura de carga —que supera los 300 puntos distribuidos estratégicamente— y la matriz energética local, mayoritariamente renovable, el país no sólo promueve una movilidad más accesible, sino también genuinamente sostenible.

Ignacio Paz, gerente general de ACAU, destaca que el 21% de los SUV vendidos ya son eléctricos y proyecta que, para fin de año, un quinto de los autos nuevos en Uruguay pertenecerán a esta categoría. Esta realidad invita a pensar no solo en un mercado en crecimiento, sino en una transformación cultural en la forma de desplazarse y entender el consumo energético.

Uruguay escribe un capítulo luminoso en la historia de la movilidad en América Latina, un avance que desafía modelos tradicionales y pone en el centro al ciudadano y su entorno. Sin embargo, la pregunta persiste en el aire: ¿será este impulso suficiente para consolidar una revolución sostenible o se tratará solo de una moda fugaz en tiempos de crisis energética?

Mientras tanto, las ruedas eléctricas siguen girando, marcando un ritmo distinto para un país que parece decidido a acelerar hacia el futuro.

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