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El precio del gas natural en Colombia enfrenta un alza que podría llegar al 30% para usuarios vehiculares a partir de 2026, una situación que alertó a expertos y autoridades del sector energético. El nuevo incremento tiene como causa principal la vigencia desde diciembre de 2025 de nuevos contratos que reemplazan acuerdos históricos con tarifas sustancialmente más bajas.
El pasado 1 de diciembre se cumplió el vencimiento del 75% de contratos vigentes que sujetaban el valor del gas a entre 4 y 5 dólares por millón de BTU durante casi una década. Estos se renovaron a precios que oscilan entre 10 y 12 dólares para gas producido en el país y hasta 14 dólares para las importaciones. Este ajuste abrupto causó que el promedio de los nuevos contratos subiera en un 27,1%. Según cifras oficiales, dichos cambios afectarán a millones de colombianos en los próximos meses debido al impacto directo en la tarifa registrada a partir de enero del 2026.
Este aumento tiene su origen en un cambio estructural del mercado. Colombia perdió su autosuficiencia energética desde diciembre de 2024 para suministrar el gas destinado a sectores no térmicos, entre ellos residencial, comercial e industrial, devolviendo la dependencia al gas importado para satisfacer la demanda. El profesor Sergio Cabrales, experto en el sector minero-energético, explicó que esta pérdida era «inevitable» y admitió que el ajuste “terminará con tarifas reajustadas dentro del contexto de los nuevos contratos vigentes.”
Los sectores impactados reflejan condiciones variadas. Los usuarios de gas vehicular, como taxistas y transporte público, serán los más golpeados al enfrentar un aumento mayorista cercano al 55%, que se traducirá en incrementos cerca del 30% en el precio final, afectando directamente el presupuesto de quienes utilizan este combustible. En el plano residencial, las tarifas evidenciarán un aumento más moderado, con la factura estrenando un incremento total próximo al 7% desde enero próximo, orientado por una suba del 14% en componente de gas bajo este rubro. El sector industrial ya palpó este encarecimiento desde el inicio de los nuevos contratos, con alzas sobre el 28%, complicando la competitividad empresarial en el país.
Ante esta situación, el ministro de Minas y Energía, Andrés Camacho, declaró que hay evaluación en curso para posibles intervenciones gubernamentales en el mercado del gas, buscando mitigar el impacto económico sobre los consumidores. No obstante, Cabrales y otros especialistas adelantan que el cambio responde a un problema estructural sin respuestas milagrosas a corto plazo. Además, fue señalado que el vencimiento del 25% restante de contratos antiguos durante 2026 dejó abierta la puerta para nuevas subidas, lo que mantendría la vigilancia suprimiendo expectativas de estabilidad y pudiendo prolongar la tensión inflacionaria en el mercado energético.
La recomendación para la ciudadanía, bajo este panorama, es ser cuidadosa en el uso eficiente del gas natural y mantenerse atenta a los próximos comunicados oficiales que detallarán acciones de guía y atención frente a esta coyuntura. La tendencia pone el foco en la revisión continua de políticas energéticas que enfrenten el desequilibrio entre la producción local y la demanda del mercado colombiano.


