Captura de pantalla. Imagen tomada de la cuenta oficial de Instagram de Nicolás Maduro
El presidente venezolano Nicolás Maduro ha intensificado su esquema de seguridad en respuesta a las amenazas de Estados Unidos en los últimos días. Las medidas incluyen cambios constantes de residencia, modificaciones en sus dispositivos de comunicación y una mayor presencia de protección cercana.
Solo en el último mes, Maduro ha alterado varias veces su lugar de descanso y ha utilizado múltiples teléfonos móviles para evitar rastreos, según informó The New York Times. Además, el mandatario evita presentarse en público al lado de figuras oficiales para reducir focos de ataque posibles. El equipo de seguridad, que ahora suma doble número de guardias de protección, incluye un grupo disperso de agentes cubanos y oficiales de contrainteligencia de La Habana, evidenciando la alianza internacional del régimen.
“Estamos en un momento de riesgo extremo y hemos adoptado todas las nuevas tácticas para garantizar la continuidad de la presidencia y su protección institucional”, dijo un funcionario del círculo cercano de Maduro, quien prefirió reservar su identidad por seguridad. Por su parte, las apariciones públicas son notificadas con escaso tiempo, dirigidas exclusivamente a funcionarios estatales y partidarios, generando una atmósfera de incertidumbre constante en el ámbito oficial.
El reforzamiento en la protección resalta en un contexto de tensión creciente en las relaciones bilaterales. El pasado 21 de noviembre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, exigió la salida de Maduro del poder antes de siete días advirtiendo garantías durante su traslado a otro país en caso de aceptar. La negativa del mandatario venezolano tensionó aún más la crisis pujon la rodada de sanciones y presuntos nexos con marihuana.
Además, un cierre del espacio aéreo por parte de la administración estadounidense, ocurrido desde el 29 de noviembre, y amenazas públicas anunciadas para principios de diciembre sobre operativos contra plantas de narcotráfico, elevaron la alerta. Los funcionarios Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López han expresado preocupación porque cualquier interés aéreo para sacar al líder del país podría enfrentarse a intercepción de cazas estadounidenses.
El gobierno de Estados Unidos también ofrece una recompensa de 50 millones de dólares por información que facilite la captura de Maduro, y sumas menores por dirigentes allegados. Ante esto, la administración venezolana denuncia que la estrategia norteamericana busca derrocar a las autoridades legítimas del país y reclama respeto a la soberanía nacional.
Las medidas extraordinarias de protección implican un despliegue de además dispositivos alternativos de comunicación y máxima vigilancia en sitios oficiales y privados donde se encuentre el presidente. Se espera que estas acciones prevengan desestabilizaciones internas mientras se mantiene vigilancia ante nuevas imposiciones y movimientos militares en la región. La ciudadanía en Venezuela y la comunidad internacional esperan los próximos pasos de este complejo panorama.


