Un ataque con drones a base de la ONU en Sudán deja seis cascos azules muertos
En la mañana del sábado 13 de diciembre de 2025, un ataque con drones sacudió la base logística de la Fuerza Interina de Seguridad de Naciones Unidas para Abyei (UNISFA) en Kadugli, capital del estado de Kordofán del Sur, Sudán. El incidente dejó seis soldados bangladesíes muertos y ocho heridos, complicando la crisis causada por la guerra civil entre el ejército regular y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).
El ataque empleó al menos tres drones o cohetes que impactaron instalaciones clave en la base. Resultaron afectados una gasolinera y almacenes. Las víctimas pertenecían al contingente bangladesí desplegado en la región petrolera disputada de Abyei para garantizar la estabilidad. Testimonios locales atribuyen la agresión a milicias aliadas a los RSF, con el objetivo de forzar la salida de los cascos azules y avanzar sobre Kadugli.
“El ataque de la milicia terrorista contra la sede de la Misión de las Naciones Unidas constituye una flagrante violación del derecho internacional humanitario” declaró Asim Abdelwahab, portavoz militar del ejército sudanés dirigido por el general Abdel Fattah al-Burhan. Mientras tanto, las RSF niegan participación y califican las acusaciones de falsas, resaltando su labor de protección a las instalaciones de la ONU.
António Guterres, secretario general de la ONU, condenó el hecho como un “terrible ataque con drones” que podría ser tipificado como crimen de guerra. Igualmente, autorizó medidas para evacuar a los heridos y envió condolencias a Bangladés. El Gobierno de transición bangladesí manifestó consternación y solicitó asistencia urgente para sus soldados implicados.
Este caso se suma a un conflicto iniciado en abril de 2023 que ya ha provocado tensiones graves entre wah militar y las fuerzas rebeldes, dejando miles de muertos y cerca de 13 millones de desplazados. La ONU reporta una crisis humanitaria crítica en la zona y un llamado internacional urgente para un alto el fuego y una pronta mediación regional que garantice la seguridad del personales humanitarios y la población civil.
La comunidad local y organizaciones internacionales mantienen monitoreo permanente ante nuevas posibles ofensivas. Ellos obligan a reforzar las alertas para evitar que avance la violencia, especialmente frente a las acciones contra la Fuerza de Paz en esas tierras delicadas.


