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[¿Sangre en el Naya?]
Este martes 12 de agosto de 2025, contra la tarde colombiana, un dron silencioso abrió fuego en Puerto Merizalde, dejando atrás tres militares muertos y cuatro heridos.
El ataque fue certero y macabro. Desde el aire, un dron lanzó una granada explosiva contra una embarcación de la Segunda Brigada de Infantería de Marina, justo en el sector La Primavera, sobre el río Naya, en la frontera entre Valle del Cauca y Cauca. Los uniformados realizaban operaciones de control fluvial cuando fueron alcanzados. En el saldo, murieron el sargento segundo Wilmar Yaisinio Rivas Moreno y los soldados profesionales Darío José Estrada Pacheco y Andrés Daniel Estrada Muñoz. Los heridos, dos soldados y dos infantes de marina, fueron evacuados con urgencia a hospitales en Buenaventura.
El paisaje no es nuevo para la violencia. Puerto Merizalde, enclave rural en Buenaventura, siempre ha estado marcado por la sombra de grupos armados ilegales que litigan el control territorial. Según fuentes preliminares, la estructura Jaime Martínez, vinculada a las disidencias de las FARC, se atribuye el atentado. La Fuerza Naval del Pacífico, bajo el mando del contralmirante Camilo Gutiérrez, mantiene vigilia y operaciones para localizar a los responsables.
Un dron, esa tecnología impersonal, se convierte en arma en manos de quienes erosionan la paz. La pregunta que queda en el aire es si este nuevo capítulo de violencia en el río Naya logrará ser esclarecido o se sumará a la larga lista de heridas abiertas. Mientras tanto, la comunidad y las fuerzas del Estado esperan que el dolor no se diluya en el olvido.
¿Podrá la justicia y la seguridad devolver la calma a este rincón del Pacífico colombiano? El reloj sigue corriendo bajo una incertidumbre que no cesa.


