Banco de la República mantiene tasa de interés en 9,25% pese a riesgos inflacionarios persistentes
En la jornada de este viernes 19 de diciembre, la Junta Directiva del Banco de la República decidió mantener la tasa de interés de política monetaria en 9,25%, la misma cifra vigente desde abril. Esta decisión, tomada en Bogotá, cierra cinco reuniones consecutivas sin cambios y se da ante una inflación estancada por encima del 5%, respaldada por riesgos al alza que persisten sobre los precios.
La votación concluyó con cuatro miembros apoyando la permanencia de la tasa, mientras que dos optaron por un recorte de 50 puntos básicos y uno por 25 puntos básicos. El gerente general, Leonardo Villar, afirmó que el proceso de desaceleración inflacionaria “se truncó” en noviembre, con una variación anual del 5,3%, levemente superior a cierre de 2024 y proyectándose un cierre del año entre 5,1% y 5,2%, aún lejos del objetivo del 3%. Los análisis de UBS resaltan que la reducción de la inflación se habría estancado pero no perdido del todo, destacando aumentos modestos en indicadores núcleo como servicios con un 0,23% mensual.

El Banco de la República, entidad autónoma, enfrenta además presiones del Gobierno Nacional, que ha señalado cómo la tasa de interés elevada encarece el crédito y frena la recuperación económica. Justamente, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, acompañado de otro votante de la Junta, respaldaron bajar la tasa en 50 puntos básicos para impulsar el crecimiento. Sin embargo, firmas como Barclays y UBS advierten sobre un creciente riesgo de que la medida se revierta hacia alzas en el mediano plazo. Similar visión sostienen Fitch Ratings y Bancolombia, que no descartan que la tasa pueda superar el 10% si la inflación sigue sin converger.
El mantenimiento de la tasa llega cuando el PIB creció apenas 1,2% trimestral en el tercer trimestre, afectado por pagos retroactivos en educación, y con una desaceleración proyectada al 0,5% en el cuarto trimestre. La deuda pública toca el 6,2% del PIB, lo que restringe márgenes de acción fiscal para aminorar el efecto en la inflación. El tipo de cambio se apreció un 1,4% recientemente y no hubo aún incrementos en el salario mínimo o en tarifas de gas, aunque esto podría cambiar para 2026 y seguir elevando los indicadores.
“Estamos sustentando una postura restrictiva ante datos inflacionarios que no muestran mejoría contundente, manteniendo acciones de control y monitoreo permanente”, explicó Villar. En esta línea, decidió que las evaluaciones de enero próximo considerarán también el posible ajuste del salario mínimo cercano al 12% y su repercusión macroeconómica. Las autoridades anunciaron la próxima reunión para el 30 de enero, cuando estudiarán los resultados del último trimestre y redefinirán políticas si la inflación y las expectativas lo ameritan.
Este año terminó con un escenario de incertidumbre ante presiones fiscales y políticas que hacen sentir que las medidas podrán ser más flexibles, pero solo tras la llegada de indicadores concluyentes. La recomendación coyuntural desde la Junta y firmas externas es mantener el seguimiento atento a la evolución del mercado cambiario, el gasto público y la reacción de los precios internos, procurando mitigar cualquier desequilibrio que agudice el panorama inflacionario para los próximos años. La tasa estable deja un llamado a la prudencia para sectores productivos y financieros frente a posibles variaciones que se anticipan para el 2026.
