¿Sábados con sello bogotano?
Desde el primer semestre de 2026, los caminos de Bogotá cambiarán su pulso de movilidad los sábados. Los vehículos particulares que no estén matriculados en la capital enfrentarán la restricción de pico y placa dos sábados al mes, en un ritmo alternado de semanas con y sin limitaciones. Así lo anunció el alcalde Carlos Fernando Galán el viernes 14 de noviembre de 2025, junto a la secretaria de Movilidad Claudia Díaz, marcando una nueva etapa en la gestión urbana.
La medida, que aplicará entre las 6:00 a. m. y las 9:00 p. m., replica el horario habitual de pico y placa de lunes a viernes. La restricción se implementará según el número final de la placa, diferenciando vehículos pares e impares, y mantendrá las excepciones vigentes, como los autos eléctricos y híbridos, que siguen exentos. Esta norma busca incentivar a los propietarios a matricular sus vehículos en Bogotá, asegurando que los recursos derivados de los impuestos permanezcan en la ciudad para financiar mantenimiento vial, semaforización y atención a emergencias.
Detrás de la medida hay una doble preocupación. Por un lado, cerca del 30 % de los vehículos que transitan por Bogotá no están registrados allí, y con ello, no aportan tributos locales. Esta situación priva a la ciudad de hasta 12 billones de pesos anuales que podrían destinarse a mejorar la infraestructura y servicios públicos. Por otro, estudios técnicos señalan que los sábados sufren un pico de congestión entre las 10:00 a. m. y las 3:00 p. m., un fenómeno similar al observado en días laborales. “Nuestra intención es aliviar la movilidad de los sábados y promover equidad en el recaudo tributario”, declaró Díaz en Blu Radio.
Para quienes mantienen su vehículo matriculado fuera de la capital, la Secretaría de Movilidad anuncia la implementación de alternativas que aún están en proceso de definición, sin detener la expectativa de que esta renovación en la regulación aporte a un desplazamiento más ordenado y justo en la Bogotá que empieza a repensar su espacio público.
¿Será suficiente esta restricción para que la matrícula de vehículos refleje un compromiso real con la ciudad? ¿Podrá la capital transformar impuestos en vías y soluciones visibles, sin profundizar la sensación de exclusión? La movilidad bogotana se prepara para un cambio, pero el futuro del orden y la justicia tributaria todavía está por escribirse.


