Cortesía: Reuters
El expresidente Jair Bolsonaro reconoció haber quemado su tobillera electrónica durante un episodio de “paranoia y alucinaciones” causado por la combinación de medicamentos, mientras se mantiene en prisión preventiva en Brasil.
El incidente ocurrió en la madrugada del sábado 22 de noviembre en Brasilia, donde Bolsonaro cumplía arresto domiciliario tras ser condenado a 27 años de cárcel por liderar un intento de golpe de Estado tras las elecciones de 2022. La desactivación parcial de la tobillera, que fue dañada con un soldador, generó la alerta policial y llevó a su traslado inmediato a la sede de la Policía Federal.
Durante una audiencia el 23 de noviembre, Bolsonaro explicó ante la jueza Luciana Sorrentino que sospechaba “que la tobillera tenía un sistema para espiarlo” y actuó bajo el efecto de medicamentos que alteraron su percepción, como pregabalina y sertralina. Negó cualquier intención de fugarse, posición que contrasta con el magistrado Alexandre de Moraes, quien sostiene que la manipulación del volumen fue para facilitar una huida.
La defensa del expresidente pidió nuevamente regresar al arresto domiciliario con argumentos de salud y edad, pero expertos judiciales consideran que la Corte Suprema mantendrá la prisión preventiva, dada la gravedad de los hechos y antecedentes relacionados con Bolsonaro y sus colaboradores.
Tras su traslado, Bolsonaro fue evaluado médicamente y su estado de salud se considera estable; sin embargo, uno de los fármacos potencialmente causantes de su confusión fue suspendido. La permanencia en custodia reforzada se da en un contexto político y social tenso, con la expectativa de una pronta ejecución de la condena por conspiración.
La Alcaldía y autoridades federales mantienen vigilancia discreta dado que la situación podría generar nuevas agudizaciones en el proceso judicial y social. Se recomienda a la ciudadanía seguir los informes oficiales y abstenerse de interpretar incidentes aislados que puedan desestabilizar el orden público en Brasilia.


