Cortesía D.R.A
La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses provocó una caída del 1,12% en el precio del barril de Brent y del 1,22% en el WTI, en la jornada del lunes 5 de enero de 2026. Esta acción militar en Caracas y el anuncio de explotación de recursos petroleros venezolanos por parte de Washington han marcado un giro decisivo en la geopolítica energética mundial.
Solo en los mercados internacionales, el precio del barril Brent se ubicó en 60,07 dólares, mientras que el WTI cerró en 56,62 dólares. La operación estadounidense contra Maduro ha generado la expectativa de una mayor disponibilidad de crudo venezolano, afectando la percepción sobre la continuidad del embebido negocio petrolero regional.
“Esto permitiría que las exportaciones vuelvan a circular con mayor libertad en el mercado internacional”, advirtió Bjarne Schieldrop, analista del banco SEB. Según expertos, la tregua para los envíos de crudo podría elevar la producción hasta en un millón de barriles diarios dentro de dos a tres años, si compañías como Chevron y ExxonMobil invierten en la recuperación de la infraestructura nacional. Esta proyección ha impulsado las acciones de estas petroleras en Wall Street, con ganancias superiores al 4%.

No obstante, este efecto demanda tiempo. Actualmente, Venezuela extrae alrededor de un millón de barriles diarios pese a tener las reservas más grandes del mundo, debido a limitados capitales y daños en sus plantas. Arne Lohmann Rasmussen, experto en gestión de riesgos, puntualizó que la recuperación completa necesitará inversiones multimillonarias y un largo proceso de ejecución. La Agencia Internacional de Energía advierte que el mercado podría normalizarse con precios alrededor de 50 dólares por barril si la oferta supera a la demanda global en 3,8 millones de barriles diarios.
Además, Delcy Rodríguez, presidenta interina venezolana, expresó apertura hacia la administración estadounidense, buscando integrar la transición energética con parámetros “equilibrados y respetuosos.” Sin embargo, el mercado permanece atento robustiamente a posibles cambios políticos y su impacto físico en la producción.
La evolución de esta movilidad económica impone advertencia y monitoreo constante, mientras la región aguarda próximos pasos de las autoridades y empresas involucradas. Por ahora, la recomendación es la vigilancia permanente sobre precios y desarrollo político para prever su efecto en la economía local y mundial.

