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¿Explosión en la Panamericana: ¿un mensaje de muerte o miedo?
En la madrugada del viernes 14 de noviembre de 2025, el silencio de Piendamó, Cauca, fue destrozado por una brutal detonación. Un carro bomba explotó a escasos metros del antiguo peaje de Tunía, dejando una estela de muerte, desolación y preguntas que aún buscan respuesta.
La fuerza del estallido, alrededor de las 2:55 a.m., fue tan intensa que no solo arrasó con el vehículo sino con las redes eléctricas que dan vida a las veredas La María, Los Naranjos y El Hogar. El conductor del carro, víctima fatal del ataque, fue hallado entre los restos humeantes por las tropas del Ejército, que mantienen en ese punto estratégico un puesto de control vital para la seguridad regional. Testigos cercanos recuperaron en sus memorias el estruendo desgarrador que despertó a la comunidad, mientras reportes indican que el artefacto explotó antes de alcanzar la ubicación exacta de las fuerzas, suerte que evitó una tragedia mayor entre los uniformados.
Los indicios iniciales apuntan a disidencias de las FARC, bajo la sombra creciente de alias Iván Mordisco. Este grupo viene intensificando su actividad violenta en Cauca, un territorio donde la inseguridad no solo hiere sino que sangra la esperanza. El gobernador Octavio Guzmán no tardó en levantar la voz, denunciando la escalada implacable de violencia que asola el departamento y demandando al gobierno central respuestas urgentes para proteger a una población civil cada vez más vulnerable.
“Se atenta de nuevo no solo contra la Fuerza Pública, sino contra la vida misma de nuestra gente”, afirmó Guzmán en sus redes sociales, mientras el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, condenaba el ataque y prometía cazadores de terroristas: una recompensa de 300 millones de pesos para quienes ayuden a localizar a los responsables.
Este episodio no es aislado, sino un capítulo más en la crónica dolorosa de ataques que sacuden la región. ¿Podrá la institucionalidad ponerse a la altura de un desafío que desangra el Cauca? ¿O persistirá la incertidumbre en silenciosos y sombríos retazos de madrugada? Mientras tanto, la tierra sigue temblando, y con ella, la paciencia y el temor de quienes habitan esta ruta sangrienta.


