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¿Centro Democrático sin encuesta? Un giro inesperado en la contienda presidencial
Este jueves 13 de noviembre de 2025, desde Bogotá, el partido Centro Democrático anunció una decisión que sacude su proceso interno: no realizará encuesta alguna para elegir a su candidato presidencial de cara a las elecciones de 2026 y postergará la definición hasta el límite de inscripción fijado para el 6 de febrero del próximo año.
Hasta ahora, la expectativa estaba puesta en un sondeo interno que había generado debates intensos y fracturas visibles entre los precandidatos más reconocidos: Miguel Uribe Londoño, Paloma Valencia, María Fernanda Cabal, Paola Holguín y Andrés Guerra, quien ya oficializó su retiro de la contienda en medio de la crisis. Sin embargo, la renuncia de la firma Atlas Intel a realizar la encuesta —por considerar que hacerlo implicaba un “riesgo reputacional” y alegar falta de vínculos comerciales con el uribismo— desencadenó una nueva dinámica de incertidumbre y tensión dentro del partido.
El Centro Democrático ahora contempla “cualquier mecanismo permitido en sus estatutos”, desde consensos hasta convenciones o designación interna, sin confirmar cuál será finalmente el elegido. La elección tendrá lugar exclusivamente dentro del calendario electoral y “dentro del período establecido”, según el comunicado divulgado oficialmente, que también aclaró que la participación en la consulta interpartidista del 8 de marzo de 2026 no estará limitada a los precandidatos hoy conocidos.
Detrás de esta decisión está la figura del expresidente Álvaro Uribe, cuyo liderazgo sigue siendo determinante en las definiciones del partido, así como la dirección institucional que debe equilibrar las presiones internas y la demanda de transparencia. Lo que se lee en esta postergación es más que una mera estrategia electoral: es el reflejo de una organización en tensión, donde las disputas de poder y la preocupación por la legitimidad del proceso severamente erosionan la confianza interna.
El próximo 6 de febrero se acerca y con él la incógnita: ¿Cómo elegirá finalmente el Centro Democrático a su abanderado? ¿Podrá el partido superar sus divisiones internas y ofrecer una candidatura que convoque confianza, o persistirá la fragmentación en la recta final hacia las urnas? Mientras tanto, la militancia y el país observan atentos, en un momento de incertidumbre que imprime un nuevo capítulo en la historia política reciente.


