Colombia lanza nueva ofensiva integral para frenar producción y tráfico de cocaína
El gobierno colombiano presentó una estrategia para romper el ciclo de cultivo y tráfico de cocaína, en un contexto en el que el país concentra más del 67 % de los cultivos ilícitos en el mundo. La medida combina sustitución de cultivos, desarrollo rural y enfrentamiento hacia las redes criminales que manejan el narcotráfico.
Según el Informe Mundial sobre las Drogas 2025 de la UNODC, la producción global de cocaína llegó a 3.708 toneladas en 2023, con 253.000 hectáreas de cultivos sembrados solo en Colombia al cierre de ese año, que representa una cifra récord. La mayor producción impulsa una operación estatal comienza a promover el cambio con acciones en Amazonía, Pacífico, y zonas como Putumayo y Catatumbo.
“Priorizamos la sustitución voluntaria y el desarrollo rural para reemplazar la coca por productos legales, además de mejorar la infraestructura y acceso a servicios en esas regiones”, explicó Juan Carlos Martínez, viceministro de Intervención Territorial. Esta política también va acompañada de un operativo para asfixiar las finanzas de laboratorios, redes de exportación y estructuras de lavado.
El gobierno responde además a presiones internacionales, principalmente de Estados Unidos, principal mercado consumidor en América y con serias sanciones si no cesa la producción ilícita. Sin embargo, agencias de la ONU y analistas alertan que la cocaína impulsa la expansión de grupos armados ilegales como disidencias de las FARC, ELN y Clan del Golfo, encendiendo la violencia en corredores claves.
Se estima que el narcotráfico mueve hasta el 4 % del PIB en Colombia, con beneficios que nunca llegan a las comunidades campesinas consumidoras ni a economías legales, sino que alimentan la corrupción y el lavado de activos. Frente a esta emergencia, las autoridades convocan a la colaboración ciudadana para promover el éxito de los programas pioneros y mantener vigilancias inconmutables en zonas de riesgo.


