Colombia retomará dicha fumigación de cultivos ilícitos de hoja de coca en el Cauca con drones
El Gobierno nacional anunció que desde esta semana se iniciarán labores de fumigación con drones equipados con glifosato para erradicar cultivos ilícitos de hoja de coca en el departamento del Cauca. Esta acción tiene el propósito de atacar el creciente récord de producción de cocaína en la región y reducir la influencia de grupos armados ilegales en comunidades campesinas.
Las primeras aspersiones serán realizadas a una altura máxima de 1,5 metros sobre el dosel de las plantas, alcanzando una hectárea por cada 30 minutos de operación. Esta metodología fue autorizada desde 2016 por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) y se diferencia claramente de las fumigaciones aéreas, prohibidas por la Corte Constitucional desde 2015 debido a sus impactos ambientales y sociales.
La Policía Nacional coordinará estas operaciones bajo la dirección del Ministerio de Justicia. Andrés Idárraga, ministro encargado de Justicia, afirmó que estas acciones se focalizarán en las zonas cuya comunidad campesina ha sido objeto de la instrumentalización por parte de grupos armados ilegales, principalmente las disidencias de las FARC y otros actores criminales que operan en el Cauca.

El inicio de estas labores está previsto para el jueves 1 o viernes 2 de enero de 2026, pendientes solamente de la aprobación final por parte de la ANLA, cuyo pronunciamiento se espera para el 29 de diciembre de 2025. Esta región ha sido epicentro de violencia armada recientemente, con atacas como el sucedido en Buenos Aires que ocasionó la muerte de dos policías.
Colombia rivaliza ahora con más de 260.000 hectáreas sembradas de hoja de coca, cifra que alcanzó niveles históricos. Bajo esta presión, acompañado de la exigencia internacional del gobierno estadounidense y presiones internas por el aumento de violencia protagonizada por el ELN y las desmovilizadas FARC, estas aspersiones alternativas hacen parte del esfuerzo para mitigar estos cultivos.
El mecanismo instrumentaliza drones para promover un proceso parcelado que contaría con supervisión visual terrestre desde efectivos policiales a fin de proteger zonas aledañas y minimizar riesgos, incluido el impacto del glifosato, catalogado desde 2015 por la OMS como una sustancia de riesgo potencialmente cancerígena. El gobierno sostiene que estas aspersiones terrestres cumplen con normatividad judicial y sanitaria para asegurara un respeto riguroso sobre el medio ambiente y las poblaciones rurales.
No obstante, expertos de distintas organizaciones advierten la necesidad de monitorear cercanamente estas acciones, cuestionando si la denominación de aspersión terrestre es acorde e interrogando cómo se acreditará la supuesta instrumentalización de campesinos, dado que la hoja de coca con frecuencia es un recurso para la subsistencia en comunidades vulnerables, especialmente en municipios como El Plateado, donde supone el 80 % de la economía local. Paralelamente, la población manifiesta su temor sobre posibles efectos secundarios derivados del glifosato, asociados a malformaciones y al daño de cultivos legales tautados como estratégicos.
Esta decisión marca un cambio significativo en la política del presidente Gustavo Petro, quien durante su paso por el Senado ha sido crítico al uso de glifosato y promocionó alternativas de sustitución; sin embargo, la urgencia por resultados rápidos en la batalla contra el narcotráfico ha impulsado esta reinstauración, con sólidas sugerencias para mantener la vigilancia y promover el acompañamiento para mitigar impactos sociales en el Cauca.
Las autoridades hacen un llamado a la comunidad a mantenerse atenta a las indicaciones oficiales durante las jornadas de fumigación y a reportar cualquier eventualidad a los números de emergencia habilitados por la Policía Nacional y el Ministerio de Justicia. Además, anunciaron que continuarán los procesos de inspección y verificación ambientales para garantizar que no se afecten otros ecosistemas protegidos.
