Cortesía D.R.A
Colombia superó los 10.000 millones de dólares en remesas en 2024, consolidando estos ingresos como un motor clave de la economía nacional. En octubre, solo en este mes, entraron 1.092 millones de dólares que sumaron para alcanzar la cifra histórica durante el año, según informó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El país proyecta recibir 13.379 millones de dólares en remesas para 2025, convirtiéndose en el tercer mayor receptor en América Latina y el Caribe justamente por debajo de México y Guatemala. Este crecimiento representa una tasa del 12,9%, una de las más dinámicas de Suramérica, impulsada por la migración, la estabilidad laboral de los colombianos en el exterior y el flujo continuo de dinero, especialmente desde Estados Unidos, que aporta el 53 % del total. Con picos similares, Ecuador también resalta con un aumento superior al 20 %, junto a Colombia, donde crecen las comunidades en Estados Unidos y España.
Más que un ingreso económico indesestimable para familias y municipios, las remesas generan un efecto social concreto. Más de 210.000 colombianos mejoraron sus condiciones de pobreza y 80.000 lograron salir de la pobreza extrema de acuerdo con el Epayecto social que tiene este dinero. La mayoría de estos recursos llega a hogares que no están en condiciones críticas, auxiliando a individuos de clase media en equilibrio económico.
A nivel regional, América Latina y el Caribe está en camino de recibir 174.400 millones de dólares en remesas durante 2025, sumando ya 16 años consecutivos de incremento e impulsando el flujo económico en distintos países. Colombia continuará líder en Suramérica con una parte destacada de ese monto.
No obstante, el BID alerta que los próximos años podrían mostrar desaceleración de este crecimiento debido a una posible reducción en ahorros de migrantes, menor ritmo migratorio y estancamiento en empleo fuera del país. Ante esta incertidumbre, desde las autoridades y expertos recomiendan seguir mitigar riesgos y mejorar la gestión al favorecer la economía local.
La empresa financiera monitorea constantemente esta dinámica para adaptar la política pública local y enfocarse en brindar soluciones al hogar de los respectivos beneficiarios al conectar remesas con planes sociales de desarrollo.


