Congreso rendirá homenaje póstumo a Miguel Uribe Turbay en cámara ardiente

📸 Imagen cortesía AP Foto/Iván Valencia, Archivo
¿Adiós en el Capitolio?

El lunes 11 de agosto de 2025, la ciudad de Bogotá despertó con una noticia que ensombrece aún más la ya convulsa historia reciente del país: Miguel Uribe Turbay falleció en la Fundación Santa Fe tras las secuelas del atentado que sufrió el pasado 7 de junio. Su partida no solo representa la pérdida de un senador y precandidato presidencial del Centro Democrático, sino de un símbolo político que ahora tendrá su último adiós en el corazón mismo del poder legislativo colombiano.

Este martes 12 de agosto, el Salón Elíptico del Capitolio Nacional abrirá sus puertas a familiares, allegados y público en general para rendirle honores póstumos con cámara ardiente, un tributo solemne que se extenderá desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde, con acceso por la histórica Plaza de Bolívar. Sin embargo, desde la tarde del lunes 11 y hasta el amanecer del miércoles 13, el espacio será reservado exclusivamente para el círculo íntimo del senador. Ese mismo miércoles está previsto el traslado de sus restos a la Catedral Primada de Colombia, escenario que acogerá la ceremonia final.

La decisión no fue improvisada. Las Mesas Directivas del Senado y la Cámara, en coordinación con la familia de Uribe Turbay, acordaron esta suspensión de la agenda legislativa durante tres días, un paréntesis en la rutina política para acompañar en el duelo a uno de sus integrantes más visibles. El Congreso, en un comunicado oficial, lamentó profundamente su fallecimiento y formalizó el protocolo que dispuso honores en la sede que él mismo había transitado día a día: el Capitolio.

En medio de la consternación, las muestras de solidaridad no se hicieron esperar; líderes políticos, ciudadanos y entidades públicas expresaron sus condolencias. El Senado destacó su trayectoria y la confianza ciudadana que lo respaldó, una semblanza que ahora recuerda no solo al político sino al hombre enfrentado a un drama que interpela a una sociedad marcada por la violencia. La cámara ardiente no es solo un adiós; es un recordatorio de cuánto aún falta por esclarecer y sanar.

Mientras Bogotá se prepara para recibir a Miguel Uribe Turbay por última vez en el recinto que resume la democracia colombiana, la pregunta queda en el aire: ¿qué pasos seguirá el país para que el dolor no se traduzca en simples honores sino en respuestas contundentes? La política se detiene, pero la historia no cesa. Y así, entre luces y sombras, el Capitolio se convierte en escenario del duelo nacional, donde el daño y la memoria se entrelazan con la esperanza de un futuro distinto.

Comparte en tus redes sociales

Facebook
X
WhatsApp

Gobierno nacional lanza proyecto de 1.680 millones de dólares para

Nueva gobernadora de Virginia renueva juntas directivas de universidades estatales