Contaminación porcícola en Meta amenaza comunidades indígenas y ecosistemas clave

Contaminación porcícola genera afectaciones a comunidades indígenas en Puerto Gaitán

En Puerto Gaitán, Meta, la expansión de operaciones de producción porcícola ha provocado severa contaminación ambiental que afecta a las comunidades indígenas sikuani. Organismos ambientalistas y testimonios locales registraron incidentes durante 2024 que comprometen las fuentes de agua y salud de los habitantes.

La empresa Aliar-Fazenda inició operaciones en 2007 y actualmente cultiva 50.000 hectáreas de soja y maíz para alimentar anualmente 880.000 cerdos. Esta actividad produce cerca de 100 millones de kilos de carne por año. Sin embargo, análisis en agosto de 2024 detectaron en el río Muco una contaminación con coliformes fecales de 313.000 bacterias por cada 100 mililitros, lo que representa un nivel 1.500 veces superior al máximo fijado por leyes ambientales para zonas recreativas.

Los indígenas sikuani del resguardo de Wacoyo reportaron que la polución de fuentes de agua ha causado la pérdida de prácticas tradicionales como la pesca y afecciones en la salud pública, al presentar enfermedades gastrointestinales y dermatológicas. También la comunidad de Barrulia registró casos de fisión en su calidad de vida, incluyendo el fallecimiento de un niño ligado a la contaminación en mayo de 2024. Además, la expansión de monocultivos ha destruido humedales y turbales con alta concentración de carbono, vulnerables frente al cambio climático y con impacto sobre la flora y fauna regional.

Ex trabajadores de la porcícola relevaron fallas en los sistemas de tratamiento de aguas residuales, donde efluentes contaminados desembocan sin tratamiento en áreas naturales. La compañía Aliar-Fazenda, a pesar de requerimientos oficiales, no entregó información solicitada por autoridades ambientales. Estos entes del Estado, cuestionados sobre el manejo, brindaron respuestas limitadas antes el reclamo comunitario.

La región de Meta concentra el 87 % de la soja nacional y el 47 % del maíz tecnificado, con Puerto Gaitán como centro neurálgico. Aun así, este crecimiento ha sido resistido por el desplazamiento histórico de comunidades indígenas y la amenaza documentada sobre ecosistemas estratégicos para la regulación del clima a escala mundial.

“Estamos frente a un modelo intensivo que genera incertidumbre sobre la viabilidad ambiental y sobre la garantía de los derechos de los pueblos originarios”, explicó un integrante defensor de los derechos indígenas quien pidió mantener su identidad en reserva. “Se precisa mayor compromiso institucional para mitigar estos impactos y asegurar la recuperación de los territorios.”

Ante esta crisis, las autoridades locales y defensoras del ambiente soninstadas a fortalecer mecanismos de seguimiento y vigilancia, prioritarios para evitar un daño irreversible en zoncass claves como el río Muco. También se recomienda a las comunidades adaptarse a las recomendaciones mínimas de protección y reportar irregularidades a las líneas de emergencias departamentales.

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