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¿Cristiano Ronaldo, el millonario insaciable?
Este abril de 2024, en medio de los relámpagos del fútbol mundial, Cristiano Ronaldo ha marcado un récord que va más allá de goles y títulos: superó la barrera de los 1.400 millones de dólares en fortuna personal. Desde Arabia Saudita, y con la renovación hasta 2027 de su contrato con el Al-Nassr valorado en más de 400 millones de dólares, el delantero portugués inscribe un hito sin precedentes en la historia del deporte rey.
No es sólo su sueldo de jugador lo que inflama ese patrimonio. El Índice de Multimillonarios de Bloomberg da cuenta del mosaico que compone su riqueza: jugosos contratos publicitarios con Nike, Binance y Louis Vuitton, junto con una participación directa del 15% en el club para el que ahora juega. Bonificaciones por hazañas deportivas moldean el volumen de su capital, una fortuna que combina talento, estrategia y negocios.
A sus 40 años, Ronaldo es un emblema que sigue desafiando el paso del tiempo. Sus salarios desde 2002 superan los 550 millones de dólares, y el vínculo de casi una década con Nike, por casi 18 millones anuales, lo sitúa lado a lado con leyendas como Michael Jordan o Tiger Woods en el Olimpo de los multimillonarios del deporte. “La gente, especialmente mi familia, dice: ‘Es hora de que te detengas… ¿Por qué quieres marcar mil goles?’”, confesó, señalando que su ambición está lejos de agotarse.
Mientras tanto, su eterno rival Lionel Messi, ahora en el Inter de Miami, observa cómo Ronaldo alcanza cumbres exclusivas. Aunque Messi también ha amasado su propio imperio económico, este nuevo récord financiero propone una reflexión inevitable sobre la rivalidad que excede el césped.
¿Es esta acumulación desmedida un triunfo del talento y disciplina o una nueva expresión del espectáculo mercantilizado que envuelve al fútbol contemporáneo? En cualquier caso, la historia de Ronaldo no es sólo la de un atleta millonario; es la de una figura que redefine constantemente los límites de la fama y la riqueza en el deporte moderno. ¿Hasta dónde llegará su insaciable ansia de superar no solo récords, sino también expectativas?

