📸 Imagen cortesía Alcaldía de Medellín
¿Luz que une ciudades y corazones?
Este jueves 28 de noviembre de 2025, Medellín se rindió ante la magia de sus alumbrados navideños. A las 6:00 p.m., el centro de la ciudad, frente al emblemático Edificio EPM, se convirtió en el escenario donde la luz y la esperanza encendieron 47 días de fiesta y tradición.
La inauguración no fue solo un destello de bombillas, sino un acto cargado de simbolismo. Federico Gutiérrez Zuluaga, alcalde de Medellín y presidente de la Junta Directiva de Empresas Públicas de Medellín, junto con John Maya Salazar, gerente general de EPM, tomaron la palabra para recordar que estas festividades son mucho más que luces: representan la cultura, el orgullo y la economía local. En el aire flotaba un espectáculo de luces y drones que tejía en la oscuridad la imagen del «pesebre de luz», guiando la mirada hacia la esencia navideña, mientras la Orquesta Filarmónica de Medellín rendía un cariñoso tributo musical al maestro Fernando Botero.
Los más de 8 millones de bombillas LED y 25.000 figuras decorativas no se limitarán a un solo rincón; impregnarán 61 puntos estratégicos, desde el corredor del río Medellín hasta la vibrante avenida La Playa, desde el tranvía de Ayacucho hasta parques y calles que laten con la vida de 16 comunas y cinco corregimientos. Uno de los mayores regalos a la vista es el monumental árbol navideño en la avenida Oriental con La Playa, un homenaje vivo a la identidad de los hogares paisas.
Pero esta edición de 2025 no es una celebración cualquiera: honra 350 años de historia que laten en cada calle y 70 años de EPM, guardianes de la energía y esperanza. “Los alumbrados son una tradición que fortalece el sentido de pertenencia, mueve la economía y llena de esperanza a habitantes y visitantes”, afirmó John Maya Salazar, evocando más que una festividad, un vínculo entre pasado y futuro.
Así, Medellín se viste de luces para no solo iluminar la noche, sino para convocar a su gente y a todos los que la visitan a un tiempo de encuentro, memoria y promesas. ¿Podrán estas luces encender en cada corazón la reconciliación y el gozo antiguos? La ciudad, vigilante y luminosa, parece querer responder con un resplandor que no se apaga.


