Derecha colombiana enfrenta profunda fragmentación a tres meses de elecciones presidenciales de 2026
A tres meses de las elecciones presidenciales de junio de 2026, la derecha y centroderecha colombiana atraviesa una crisis de unidad que amenaza sus posibilidades electorales, generando desconcierto en diversos sectores políticos.
El proceso de fragmentación ha afectado a los principales partidos que conforman este espectro político. Entre ellos, el Centro Democrático designó como candidata a Paloma Valencia, situación que produjo críticas dentro de la colectividad. Por su parte, partidos como el Conservador y agrupaciones como la Fuerza de las Regiones muestran divergencias que dificultan la conformación de una alianza sólida. Sectores como el senador Andrés Guerra desistieron de sus aspiraciones presidencialistas en medio de amenazas y desavenencias internas. Además, actores fuera del consenso tradicional, como Vicky Dávila y Abelardo de la Espriella —este último aliado del partido ultraderechista español Vox— alimentan la dispersión del voto conservador en regiones clave del país.
La principal causa de la fractura radica en la falta de un discurso cohesionado más allá de la oposición al gobierno actual de Gustavo Petro. Líderes de la derecha no han logrado articular una propuesta programática que aglutine a las diversas máscaras del sector, sumado a desacuerdos personales y luchas por las figuras que deben representar el movimiento. Recientemente, la reconciliación entre el expresidente Donald Trump y Petro puso en alumbrador la dificultad del sector en forjar una postura diplomática unificada, debilitando la narrativa política contra el mandatario.
Este escenario genera fuertes pone en riesgo la capacidad de sumar votos significativos y postular candidatos competitivos frente a una izquierda emergente bajo el liderazgo consolidado de Iván Cepeda. A pesar de que Petro mantiene altos niveles de desaprobación superior al 55 por ciento en algunas mediciones, la oposición fragmentada no logra capitalizar ese descontento.
Frente a este panorama, analistas advierten que el próximo semestre será decisivo para que la derecha supereแบ่ง หียงιา su crisis interna si quiere evitar la marginación electoral, mientras la izquierda empaqueta su propuesta como un bloque más unido y consistente.
La urgencia de unirse y enviar señales claras a la ciudadanía es una tarea que organismos como el Partido Conservador y el Centro Democrático deben abordar de inmediato. Para hacer efectiva esa unidad, consideran necesarias firmas de acuerdos pragmáticos y acuerdos que permitan construir un plan de gobierno común, más allá de las rivalidades del pasado.
La fragmentación y sus desafíos toman prioridad a la espera del inicio oficial de una campaña que defina con claridad el futuro político entre los dos polos de poder enfrentados en Colombia. Por eso, las esferas políticas hacen un llamado para evitar que las internas overt debiliten a un sector que apuesta a retomar espacio fundamental en la agenda nacional.


