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[RESCATE EN LA OSCURIDAD: UNA NOCHE DE RIESGO Y CORAJE EN ANORÍ]
La noche del jueves 13 de noviembre de 2025, un mensaje urgente rompió el silencio montañoso de Anorí, Antioquia. Un soldado, víctima de un artefacto explosivo, necesitaba ser rescatado entre la densidad implacable del bosque y la sombra amenazante de la violencia que se respira en la región.
El suceso ocurrió durante una operación rutinaria de patrullaje, donde el Ejército Nacional desplegaba sus fuerzas en un terreno complejo y minado, un reflejo de la guerra silenciosa que se libra contra las minas antipersonal. El soldado, herido gravemente, sufrió la amputación de su pierna izquierda. La gravedad de su estado impuso la urgencia de un rescate que no admitía errores ni demoras.
Fue la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) la que tomó el mando de esta maniobra compleja y de alto riesgo. El helicóptero “Ángel”, perteneciente al Comando Aéreo de Combate N.° 5, sobrevoló la zona rural de Anorí hasta posarse de forma excepcional, pues la espesura del bosque y la ausencia de claros imposibilitaron un aterrizaje convencional. La extracción con grúa se convirtió en la única vía para poner a salvo al militar, una maniobra que pone a prueba la destreza y valentía de la tripulación en medio de un entorno hostil.
No estuvo solo este helicóptero. Un “Arpía” acompañó la operación con vigilancia aérea constante, protegiendo a los rescatistas y al equipo médico que, en tierra, estabilizaban al herido con atención prehospitalaria esencial: control de hemorragias y soporte vital que prolongaría su vida hasta el traslado seguro al Batallón Pedro Justo Berrío. Desde allí, el soldado fue remitido a un hospital en Medellín, donde podría recibir la atención especializada que el accidentado requería con urgencia.
Estas acciones, confirmadas por fuentes oficiales de la FAC y el Ejército Nacional, no son aisladas. El creciente riesgo de minas y explosivos en territorios en disputa obliga a una estrecha coordinación entre las fuerzas armadas y la aviación para responder con rapidez y eficacia en zonas de control difícil, donde cualquier error puede costar vidas.
En medio de la oscuridad y la amenaza, la noche en Anorí quedó marcada por el coraje y la precisión de quienes arriesgan todo para salvar a un compañero. Pero, ¿serán suficientes estas operaciones para mitigar el drama que las minas antipersonal siguen provocando en los rincones más olvidados del país? La incertidumbre persiste, mientras la guerra sigue dejando heridas que la sociedad no puede olvidar.


