📸 Imagen cortesía ANLA
¿Cambio o retroceso?
Este martes 5 de agosto de 2025, en medio de una creciente tensión, Irene Vélez asumió de forma provisional como ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia. La salida de Lena Yanina Estrada Añokazi, la primera mujer indígena en ocupar esa cartera, sacudió no solo al gabinete sino también a las organizaciones originarias que la respaldaban con fervor.
Estrada había sido nombrada ministra en marzo de este año, con el apoyo de las principales organizaciones indígenas del país, símbolo de un gobierno que prometía inclusión auténtica. Sin embargo, su gestión apenas duró seis meses: tensiones internas y persistentes rumores de remoción precipitaron su salida, oficializada el mismo martes mediante decreto presidencial firmado por Gustavo Petro. ¿Una fractura o un giro estratégico?
Simultáneamente, el presidente designó a Irene Vélez, exministra de Minas y actual directora de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), como encargada del ministerio ambiental, manteniendo además su cargo en la ANLA. Este relevo ocurre en un gabinete marcado por la volatilidad, con cerca de 60 cambios ministeriales en tres años, y a escasos meses de la COP30, cita clave para las políticas ambientales nacionales e internacionales.
Las voces indígenas no tardaron en manifestar su rechazo: advierten ahora sobre posibles movilizaciones para preservar su representación y denunciar lo que perciben como un retroceso en las políticas de inclusión ambiental. Por su parte, el gobierno guarda silencio sobre los motivos puntuales y perspectivas inmediatas que rodean esta transición.
Mientras la agenda ambiental colombiana enfrenta desafíos decisivos, el relevo en esa cartera abre interrogantes. ¿Podrá esta nueva etapa sostener los compromisos con los pueblos originarios y con un país que observa expectante su rumbo ecosocial? La incertidumbre persiste, y con ella, el latente vacío de un liderazgo que alumbra en la penumbra.
¿Será este solo un cambio más, o el preludio de una inflexión profunda en la relación entre Estado, territorio y ciudadanía? El tiempo, y la movilización de las voces ancestrales, lo dirán.


