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**La Encrucijada Laboral: ¿Menos Desempleo o Empleos de Segunda?**
Una mirada a la paradoja que enfrenta Colombia en agosto de 2025.
Este viernes 29 de agosto, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reveló una tasa de desempleo que marca un récord histórico cercano, con un 8,6%, la más baja desde que existen registros comparables.
El dato, a primera vista alentador, refleja una reducción de 1,1 puntos porcentuales frente al mismo mes de 2024, cuando el desempleo se situaba en 9,7%. Según las cifras oficiales, la población ocupada alcanzó los 23,8 millones de personas, con un incremento neto de 393 mil empleos en un año. Los sectores que más aportaron a esta mejora fueron la manufactura, que sumó 199 mil plazas, la construcción con 178 mil, y el transporte, con 172 mil nuevos puestos. Sin embargo, no todo es positivo: la agricultura perdió 237 mil empleos, profundizando así una brecha sectorial preocupante.
Pero más allá de estas cifras, surge una pregunta ineludible: ¿qué tipo de empleos se están creando? La justicia estadística pone sobre la mesa la paradoja de un desempleo que baja, mientras el aumento de nuevos empleos es modesto y, sobre todo, está acompañado de una constante informalidad. En las principales ciudades, aunque la informalidad laboral muestra un ligero repunte, la presencia de empleos precarios sin acceso a seguridad social o condiciones dignas pone en tela de juicio la calidad de este crecimiento. La brecha de género añade otra capa de complejidad: la tasa de desempleo femenina se mantiene en un preocupante 11,2%, casi el doble de la masculina, que es del 6,7%.
Un experto en economía laboral explicó: «El descenso en desempleo no refleja necesariamente un aumento en la formalización del trabajo. Muchos de los nuevos empleos son informales, y eso erosiona las garantías sociales fundamentales para los trabajadores». Además, el mapa del desempleo muestra contrastes territoriales marcados. Medellín, Villavicencio y Cali lideran las ciudades con menor tasa, mientras Quibdó, Riohacha e Ibagué continúan enfrentando desafíos laborales severos.
Colombia se encuentra en una encrucijada: la reducción del desempleo es una noticia bien recibida, pero la calidad del empleo es la interrogante que el país aún debe responder. ¿Será capaz la economía de generar trabajo digno y formal para todos? Mientras tanto, la ciudadanía espera que las políticas públicas no se conformen con bajar cifras, sino que se comprometan a construir oportunidades reales y sostenibles. El desafío persiste, y con él, la necesidad de mirar más allá de los porcentajes para comprender el rostro humano detrás de las estadísticas.


