Las cicatrices del tráfico ilegal: dos monos cariblancos llegan al CAVR tras sufrir cautiverio y maltrato

Cortesía Área Metropolitana
Dos monos cariblancos ingresaron al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre del Valle de Aburrá tras sufrir cautiverio y maltrato

En días recientes, dos monos cariblancos, un macho juvenil y una hembra infantil, fueron recibidos en el Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR) del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, luego de ser rescatados como víctimas de tráfico ilegal y cautiverio en el territorio donde esta especie no habita naturalmente.

El macho juvenil fue recuperado tras una denuncia ciudadana que denunció su tenencia ilegal. Las autoridades ambientales, junto a la Policía Nacional y la Fiscalía, coordinaron su traslado inmediato al CAVR. A su ingreso presentaba una grave desnutrición, heridas en las extremidades, deshidratación y una severa lesión en la boca por la extracción traumática de la mayoría de sus dientes de leche. Esto le generaba infecciones, dolor constante e incapacidad para alimentarse correctamente, que obligaron a los especialistas a practicarle una cirugía dental de urgencia. Actualmente permanece en rehabilitación para evaluar su posible liberación.

La hembra infantil estuvo en cautiverio cerca de dos meses y llegó al centro con signos claros de maltrato. Tenía uñas pintadas con esmalte, perforaciones en los lóbulos de las orejas y un pañal humano usado de manera prolongada, provocándole lesiones e irritación severa en la zona perianal. Además, sufría desnutrición y signos de estrés producto de manipulación constante. Recibe atención especializada con alimentación balanceada y cuidado médico, evidenciándose también la problemática de que crías sean separadas prematuramente de sus madres, quienes son generalmente asesinadas para su captura.

Desde 2024, el Área Metropolitana ha recibido 52 monos cariblancos, una cifra alarmante para una zona donde esta especie no existe de forma natural. “La cantidad evidencia la magnitud del tráfico ilegal en la región”, señaló Alejandro Vásquez Campuzano, Subdirector Ambiental del Área Metropolitana. Datos oficiales confirman que en 2024 fueron 32 ejemplares y, hasta mayo de 2025, el número ascendía a 45, en su mayoría infantes o juveniles.

Las autoridades recuerdan que el tráfico ilegal de fauna es un delito ambiental con penas de hasta 12 años de prisión en Colombia, y que ocasiona daños irreversibles para los animales, incluidos sufrimientos por desnutrición y estrés, además de impactos negativos en los ecosistemas donde estas especies cumplen funciones esenciales de dispersión de semillas.

El Área Metropolitana hace un llamado a la ciudadanía para seguir denunciando casos de tenencia ilegal o animales afectados a la línea 123, al teléfono 604 385 6000 o a través del portal oficial, herramientas vitales para responder con prontitud y cuidar la biodiversidad nacional.

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