¿Paz en construcción?
Este viernes 14 de noviembre de 2025, Medellín mostró destellos de esperanza.
La Alcaldía, a través de la Secretaría de Paz y Derechos Humanos, reveló un balance que, más que cifras, habla de vidas. En lo que va del año, $66 millones han sido invertidos para fortalecer la Mesa Distrital de Participación de Víctimas, acompañar a 35 organizaciones sociales y consolidar 29 unidades productivas. Estos no son solo números, sino espacios donde la ciudadanía encuentra voz y las comunidades vulnerables reciben protección.
En esta construcción de paz, destacan la activación de rutas de protección en zonas de alto riesgo y la puesta en marcha de la Política Pública de Paz, Reconciliación y No Estigmatización. Esta política, impulsada por el alcalde Federico Gutiérrez y diseñada con el aporte de organizaciones sociales y expertos, busca no solo transformar conflictos urbanos sino también romper con la estigmatización que persiste. Es un compromiso explícito con víctimas, reincorporados y firmantes de paz para brindar acompañamiento integral y garantías reales.
En salud pública, la apuesta fue la creación de 15 redes comunitarias destinadas a prevenir el consumo de sustancias psicoactivas. Dos décadas de miles de estudiantes, más que beneficiados, aprendieron en jornadas de sensibilización que buscan fortalecer el cuidado y la prevención en escuelas y comunidades.
No menos importante es el apoyo integral: oportunidades laborales y educativas, junto a acompañamiento jurídico y psicológico, se han extendido a quienes más lo necesitan, víctimas del conflicto y firmantes del Acuerdo de Paz, en búsqueda de dignidad y caminos sostenibles para la reincorporación.
En el corazón rural, la Gerencia de Corregimientos marcó un paso con inversiones que suman $4.282 millones destinados al Plan Vial Rural, al fortalecimiento de casi tres mil productores y a integrar a más de 570 campesinos en circuitos cortos de comercialización. El despliegue tecnológico no se quedó atrás: 36 puntos de internet gratuito ahora conectan territorios antes aislados.
Pero, ¿es suficiente este andamiaje frente a los viejos fantasmas que aún acechan? ¿Podrá Medellín convertir estas apuestas en un cambio tangible y duradero? La agencia pública apuesta por ello, pero la verdadera paz se construye también en el día a día de su gente. El camino sigue abierto, y la ciudad, aún marcada por heridas, avanza con prudencia, esperando que el progreso no se quede solo en papeles, sino que se traduzca en vida plena para todos.


