¿El último retroceso de Mercurio, un asunto solo de astros o también de nosotros?
Desde el 9 hasta el 29 de noviembre de 2025, Mercurio inicia su última gran marcha atrás del año: una fase retrógrada que no solo es una curiosidad para los amantes del horóscopo, sino un fenómeno que, según astrólogos de renombre y medios internacionales, tiene efectos palpables, especialmente para quienes nacieron bajo los signos de Sagitario, Escorpio y Géminis.
Este inesperado retroceso del mensajero de los dioses —que comenzó en la madrugada del 9 de noviembre en Sagitario para luego desplazarse hacia Escorpio— trastoca no solo las órbitas celestes sino también nuestra cotidianidad. En Colombia, como en gran parte del mundo, la influencia de Mercurio se siente en la ralentización de acuerdos, la complejidad para comunicarnos con claridad y en la aparición de repetidos malentendidos que erosionan la paciencia y la seguridad. Para Sagitario, este tránsito es una invitación a detenerse y revisar los caminos emprendidos; para Escorpio, una oportunidad para cerrar heridas emocionales y para reaprender la confianza; y para Géminis, signo bajo su tutela directa, un llamado urgente a organizar el pensamiento y manejar con cautela el intercambio de ideas y proyectos.
Las voces expertas, como la astróloga Stephanie N. Campos, o medios como Clarín y TN, coinciden en que estos días no solo provocan retrasos y fallas tecnológicas, sino que alientan una pausa transformadora: un tiempo para ordenar el caos interno y liberar cargas emocionales antes de fin de año. Como sintetiza Esperanza Gracia, “Mercurio retrógrado simboliza una etapa de introspección y revisión, un espacio donde la vida nos obliga a mirar hacia adentro antes de proyectar hacia afuera”.
Más allá del misticismo que rodea este fenómeno, la pregunta queda flotando: ¿somos meros espectadores de los caprichos cósmicos o estamos frente a un espejo donde nuestra reflexión es urgente y necesaria? En este último retroceso de Mercurio en 2025, el invitado es el silencio, la pausa y la paciencia. La espera, aunque incómoda, puede ser el preludio de un reencuentro más sincero con nosotros mismos y con quienes elegimos compartir camino. ¿Estaremos dispuestos a escucharnos en medio del ruido?
Mientras Mercurio retrocede, quizá seamos nosotros quienes, al detenernos, impulsemos finalmente el verdadero avance.
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Esta crónica busca ir más allá del anuncio astral para explorar cómo ese movimiento retrógrado de Mercurio repercute en el tejido social y emocional, afectando a millones de personas, en especial a los signos más vulnerables a esta influencia, y cómo esas semanas pueden convertirse en un espejo profundo para la autocrítica y la renovación interior.


