📸 Imagen cortesía D.R.A
[EL TÍTULO]
¿Persecución o orgullo herido?
[EL LEAD]
Nervios a flor de piel. El miércoles 12 de noviembre de 2025, Armando Benedetti, ministro del Interior de Colombia, rompió el silencio con unas palabras que nunca quiso pronunciar: una disculpa pública a la magistrada Cristina Lombana, tras días de ofensas y polémica.
[EL CUERPO]
El desencuentro comenzó el 11 de noviembre en Puerto Colombia, Atlántico, cuando la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia ordenó el allanamiento de la vivienda de Benedetti. La diligencia, pieza central en la investigación que enfrenta el ministro, se vivió como una afrenta. Benedetti denunció irregularidades: ausencia de acompañamiento de la Procuraduría, presunto maltrato a su esposa y la falta de incautación de objetos que justificaran el operativo. Pero lo que encendió la tormenta fueron sus palabras en redes: llamó a la magistrada Lombana “loca”, “demente” y “delincuente”, acusándola de persecución personal.
Estas expresiones provocaron un choque inmediato. La Corte Suprema reprueba estas declaraciones públicas, señalando que erosionan la confianza en la justicia y entorpecen las investigaciones. No solo eso: la Defensoría del Pueblo y el Consejo Superior de la Judicatura, bajo el liderazgo de Jorge Enrique Vall, exigieron respeto al debido proceso y al Estado de derecho, recordando que la furia no es argumento en la administración pública.
Este miércoles, a contracorriente y quizás intentando detener el daño, el ministro Benedetti usó su cuenta de X para ofrecer disculpas. Admitió que la ira desbordó su espíritu y que sus epítetos no representan sus convicciones ni su ética política. No renunció a sus acusaciones, alegando un presunto abuso de poder en la diligencia judicial, pero quiso poner un alto a la batalla de palabras para recuperar, aunque fuera un poco, la credibilidad de su gestión.
[EL CIERRE]
Así, en medio de un laberinto entre la justicia y la política, se abre una pregunta que inquieta a toda Colombia: ¿será posible que el diálogo sustituya a la confrontación cuando la confianza ya está erosionada? Mientras tanto, el país observa atento, a la espera de que las instituciones logren aclarar verdades más allá de las palabras cruzadas.


