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¿Indulto o ficción? La disputa Petro-Uribe y un pasado que no se apaga
Este 30 de julio de 2025, en Colombia, el presidente Gustavo Petro y el expresidente Álvaro Uribe Vélez protagonizaron un nuevo enfrentamiento público que volvió a poner sobre la mesa temas del pasado con tintes judiciales y políticos.
La controversia estalló cuando Uribe, vía Twitter —la red social X—, desafió a Petro a aclarar si había recibido un indulto tras su militancia en la guerrilla del M-19, un beneficio que él mismo habría apoyado en el pasado. Además, cuestionó el origen de recursos de campaña y exigió pruebas de transparencia, incluso proponiendo un examen toxicológico, como condiciones previas para aceptar la sugerencia de ambos de comparecer ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). “Cuando usted renuncie al indulto por el cual yo voté […], tendrá usted al menos algo de honor”, tuiteó Uribe, en una especie de ultimátum político que tensó aún más el debate público.
Frente a estas acusaciones, Petro respondió con una negación tajante: “No tengo indulto que renunciar, nunca lo recibí; estuve en la cárcel preso y no me dieron prisión domiciliaria, eso sí, me torturaron siete días… la Corte Suprema me exoneró por el dinero de una bolsa, porque comprobó fehacientemente que era dinero de mi campaña y estaba registrado en los libros de la campaña del 2006”. Su réplica no solo negó el indulto, sino que apeló a una historia de persecución y a un fallo judicial que, según él, despeja dudas sobre fondos oscuros.
El intercambio no quedó ahí. Uribe presentó un documento que avivó aún más la polémica: una carta firmada por Petro en 1991, cuando solicitaba un certificado judicial para posesionarse como congresista. En esa misiva, el ahora presidente mencionaba la existencia de anotaciones cubiertas “por el indulto proferido de acuerdo a ley”. Uribe interpretó ese papel como prueba concreta del indulto que Petro asegura no existir. La carta se convirtió así en el centro del debate, confrontando las versiones de ambos líderes y despertando preguntas sobre la verdad detrás de su historia judicial y política.
Este episodio revela cómo el pasado de los actores políticos en Colombia sigue siendo una factura abierta que condiciona sus presentes y futuros. Las acusaciones cruzadas, los documentos contradictorios y la memoria fragmentada desnudan el vacío institucional para esclarecer estos temas. ¿Se trata de un olvido voluntario, de una lucha por rewriting histórico o simplemente de un desencuentro insalvable? La ciudadanía observa desde la incertidumbre, mientras el espectáculo político desplaza de nuevo el foco hacia las heridas no cerradas, el riesgo de la polarización y la necesidad de un escrutinio verdadero.
¿Podrán el tiempo y las instituciones arrojar luz sobre esas sombras o este será otro capítulo de un eterno conflicto sin respuestas claras? Por ahora, la controversia persiste, teñida de desconfianza y con un eco que desafía a quienes intentan cerrar heridas sin haberlas examinado a fondo. La historia de un indulto que nunca fue —o que quizá lo fue— mantiene en vilo a un país que, en sus propias heridas, busca entender qué es justicia y qué, simple narrativa política.


