Petro defiende a ex-AUC como gestores de paz

📸 Imagen cortesía: Joel González – Presidencia de la República. Imagen de referencia
¿Paz con sombras?

Este lunes 22 de septiembre de 2025, el presidente Gustavo Petro reactivó la polémica figura de los “gestores de paz” para 16 exjefes paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), a través de la Resolución 327 de 2025. La medida busca cerrar de manera definitiva los procesos de negociación y memoria histórica que llevan más de veinte años sin conclusión.

Entre los designados están nombres que marcaron la violencia del país: Salvatore Mancuso, Rodrigo Tovar Pupo (‘Jorge 40’), Diego Murillo (‘Don Berna’), Carlos Mario Jiménez (‘Macaco’) y Hernán Giraldo, varios condenados por homicidio, narcotráfico y concierto para delinquir. Estos exlíderes paramilitares tendrán la misión de asumir tareas de intermediación y construcción de paz hasta el 6 de agosto de 2026, fecha final del mandato presidencial actual. El Ejecutivo sostiene que esto facilitará un balance del proceso de reincorporación y reparación iniciada con la Ley 975 de 2005, y, sobre todo, la búsqueda de verdad y garantías para que la violencia no se repita.

El presidente Petro fue tajante al aclarar que la decisión no implica que los excombatientes salgan de prisión ni se modifique su situación jurídica. “Los 16 exparamilitares designados como gestores de paz ya lo eran antes y ninguno saldrá de prisión por esta decisión”, enfatizó. Esta iniciativa es temporal y de carácter excepcional, que les permite participar en mesas técnicas y firmar planes de trabajo en coordinación con el Ministerio del Interior y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, pero sin otorgar beneficios judiciales adicionales ni excarcelación inmediata.

La reactivación de este diálogo con los ex-AUC busca culminar lo que Petro ha señalado como un proceso “inconcluso” desde los acuerdos de desmovilización adelantados durante gobiernos anteriores; un proceso atravesado por tensiones, dilemas éticos y la difícil tarea de reconciliar justicia y paz. La medida ha provocado un intenso debate en la sociedad colombiana, donde la memoria, la justicia y la esperanza a menudo parecen estar en constante tensión.

Mientras la cuenta regresiva hacia el final del mandato presidencial avanza, la pregunta persiste: ¿Será posible cerrar este capítulo oscuro sin dejar nuevas heridas abiertas? La apuesta por la paz continúa, pero el vacío y la incertidumbre acompañan este delicado intento de reconciliación.

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