El presidente Gustavo Petro hizo un llamado al cese inmediato de los ataques contra embarcaciones civiles en aguas cercanas a la frontera con Venezuela y anunció el envío de una misión oficial para visitar la zona, tras las recientes operaciones navales de Estados Unidos en el Caribe, que han dejado varias muertes y naves destruidas.
Desde septiembre, Estados Unidos mantiene un amplio despliegue naval y aéreo en el mar Caribe frente a las costas venezolanas con el objetivo declarado de combatir el narcotráfico. Durante estas operaciones, las fuerzas estadounidenses han bombardeado pequeñas embarcaciones conocidas como «go fast boats», que consideran vinculadas al tráfico de drogas, generando preocupación por el fincado de vidas civiles.
El Gobierno de Venezuela se ha pronunciado calificando estos hechos como parte de una agresión dirigida a provocar un cambio de régimen y controlar sus reservas de petróleo. Además, ha denunciado el despliegue militar estadounidense en entornos multilaterales y la Operación de País de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) como una amenaza directa a su soberanía.
Frente a esta situación, Petro enfatizó que cualquier acción contra el narcotráfico en el Caribe debe respetar el derecho internacional, garantizar la vida de las tripulaciones y coordinar con todos los países ribereños, incluyendo Venezuela. “Es imprescindible detener los ataques contra las embarcaciones civiles y priorizar mecanismos de cooperación binacional y regional que enfrenten de forma eficaz el crimen organizado,” declaró el presidente.
La tensión persiste en el Caribe occidental y las zonas próximas a Colombia y Venezuela, donde operan las principales rutas marítimas del narcotráfico y se han registrado los bombardeos por parte de las fuerzas estadounidenses. Las autoridades llaman a la comunidad de la región a mantener la alerta ante posibles riesgos para la vida de los civiles presentes en estas áreas.

