📸 Imagen cortesía: Ovidio González – Presidencia de la República
¿Diálogo o desafío en la búsqueda de la paz?
Este martes 29 de julio de 2025, en las primeras horas del día, el presidente Gustavo Petro lanzó una invitación pública que sacudió el escenario político colombiano. A través de un mensaje extenso en la red social X (antes Twitter), convocó al expresidente Álvaro Uribe Vélez a comparecer ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). La finalidad: esclarecer el origen y las acciones del Bloque Metro de las Autodefensas en Antioquia, y entregar una verdad que, en palabras de Petro, «aunque dolorosa, puede ayudar a Colombia a salir definitivamente de la violencia».
Este llamado surge justo un día después del fallo de primera instancia que declaró a Uribe culpable de soborno y fraude procesal. En un gesto poco común, Petro propuso incluso acudir juntos a la JEP, hablando de un «pacto de la verdad» como camino para avanzar en la reparación de las víctimas. Reafirmó la competencia de la JEP para abordar temas complejos ligados al paramilitarismo, y aseguró que, pese a sus marcadas diferencias políticas, garantizará la seguridad del expresidente y su familia en este proceso.
La respuesta de Uribe no tardó en llegar y fue tajante. Rechazó la invitación poniendo en entredicho la autoridad moral de Petro para formularla. Antes de cualquier sometimiento a la justicia transicional, Uribe demandó que el presidente aclare los escándalos que lo han rodeado: supuestos vínculos con el M-19, acusaciones sin respaldo judicial sobre irregularidades en campañas electorales, consumo de sustancias, así como las polémicas del “Petrovideo” y la exigencia de hacer público el denominado dossier Odebrecht.
Lo que está en juego no es sólo un encuentro entre dos líderes con historias y visiones opuestas, sino el desafío de avanzar en un país donde la verdad sigue siendo un terreno áspero y disputado. ¿Podrán estos gestos públicos abrir camino hacia una reconciliación real, o quedarán atrapados en la arena política que históricamente ha erosionado la confianza democrática? La ciudadanía observa expectante mientras la complejidad del pasado y el presente de Colombia se entrecruzan en esta inesperada invitación.


