Petro propone emergencia por crisis en vía al Llano

📸 Imagen cortesía: Jorge Emilio Rey Ángel, gobernador de Cundinamarca

¿Llano en jaque?

Este miércoles 24 de septiembre de 2025, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, declaró la emergencia en la vía al Llano, una arteria vital que desde hace más de dos semanas permanece cerrada por deslizamientos masivos que han paralizado la conexión entre Bogotá y Villavicencio.

El epicentro del colapso se sitúa en el kilómetro 18, sector Chipaque, Cundinamarca, donde un desprendimiento de tierra obligó a cerrar por completo esta ruta estratégica. Desde entonces, los viajeros enfrentan represamientos de hasta 12 horas en rutas alternativas improvisadas, insuficientes para el volúmen habitual de tránsito. Comerciantes, campesinos y transportadores de los Llanos Orientales viven un golpe duro, que trasciende lo logístico: la atención médica, la educación y el sustento de municipios como Cáqueza, Guayabetal, Quetame, Une y el mismo Chipaque están en jaque.

Ante la magnitud de la crisis, gobernadores y alcaldes han exigido mayor protagonismo del Gobierno nacional. Jorge Emilio Rey, gobernador de Cundinamarca, no dudó en afirmar que la “capacidad de respuesta de las autoridades territoriales ya se desbordó” y que “la competitividad de medio país está en riesgo”. Su llamado es claro: asumir el control directo de esta emergencia, definir responsabilidades, y delinear un cronograma con obras estructurales que canalicen el agua y estabilicen la montaña.

En la esfera nacional, la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, recordó que la atención está limitada por contratos vigentes, responsabilizando a la concesionaria Coviandina de ejecutar las obras según sus obligaciones. Sin embargo, esta explicación choca con las voces locales que critican la lentitud y falta de respuesta efectiva.

La emergencia en la vía al Llano revela una crisis que no solo es vial, sino institucional. El país observa cómo una infraestructura clave cede ante la falta de planificación y mantenimiento, mientras comunidades enteras pagan el precio de esta fragilidad. ¿Podrá la declaratoria de emergencia traducirse en acciones rápidas y efectivas? Por ahora, la incertidumbre persiste, como la amenaza constante de nuevas lluvias que podrían profundizar este colapso.

La esperanza va más allá del asfalto: está en la capacidad del Estado para reaccionar sin dilaciones y en el reconocimiento de que, detrás de cada kilómetro cerrado, hay vidas y sueños detenidos.

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Imagen cortesía Ejército NacionalEn las últimas horas del 23 de