Pico y Placa para este lunes 10 de noviembre en Medellín y el Valle de Aburrá

📸 Cortesía: Secretaría de Movilidad de Medellín
¡Pico y Placa que pesa!

Este lunes 10 de noviembre de 2025, Medellín y el Valle de Aburrá retoman el pulso tenso de sus calles bajo la sombra implacable del Pico y Placa.

Desde la madrugada hasta la noche, entre las 5:00 a. m. y las 8:00 p. m., los vehículos particulares con placas terminadas en 6 y 9 están llamados a quedarse en casa. No solo ellos: las motocicletas de dos y cuatro tiempos que empiezan con esos mismos números también ven vetada su circulación. Los taxis, en un giro que no pasa desapercibido, ven restringido su tránsito desde las 6:00 a. m., si portan matrícula terminada en 6.

Esta estratagema, firmada y puesta en marcha por la Secretaría de Movilidad de Medellín y que se extiende a cada rincón del área metropolitana, no es un capricho sino una respuesta a urgencias palpables: aliviar la congestión sofocante de la ciudad y mitigar el daño ambiental que la avalancha de motores no cesa de provocar. “El Pico y Placa busca que los ciudadanos planifiquen sus viajes y contribuyan a la descongestión vial”, subrayaron desde la entidad, intentando convencer a la ciudadanía de que la medida es un paso hacia calles más respirables y menos caóticas.

¿Quién queda en la mira de esta norma? Todo aquel conductor o propietario que se encuentre con las cifras destinadas a la restricción. Particular, motociclista de dos y cuatro tiempos o taxista, ninguno escapa al riguroso calendario impuesto. Eso sí, hay excepciones: los que circulan en vehículos híbridos, eléctricos, a gas natural, los destinados a emergencias, transporte público, carga o servicios médicos, están al margen de esta restricción, quizás un respiro en medio de la complejidad urbana.

Las sanciones son una espada de Damocles que pende sobre quien desafíe la medida. Multas que pueden alcanzar los 604.100 pesos y la inmovilización del vehículo, claras muestras de un Código Nacional de Tránsito que no da tregua.

Así, este lunes, Medellín mide la paciencia y la responsabilidad de sus habitantes en cada esquina, en cada semáforo. La pregunta que queda flotando en el aire, pesado y cuestionador, es si la ciudadanía logrará encontrar en estas prohibiciones la llave hacia una movilidad más justa y sostenible… o si será apenas un parche más en la interminable tela urbana que lucha por respirar.

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