Las protestas antigubernamentales en Irán completaron dos semanas con más de 100 personas muertas y miles de detenidos, generando un estado de emergencia monitoreado de cerca por grupos internacionales y organismos de derechos humanos. Las movilizaciones iniciaron en diciembre y se concentran principalmente en Teherán y al menos 185 ciudades del país, focalizadas en el rechazo al deterioro económico, la depreciación de la moneda local y el sistema político teocrático vigente.
Al cierre del cuarentena días, se registraron 116 fallecimientos, entre esos 37 miembros de las fuerzas de seguridad, y más de 2600 arrestos, según reportó la agencia Human Rights Activists News Agency con base en Washington. Las hospitalizaciones presentaron un repunte significativo, con instalaciones como las ubicadas en Rasht y la capital, saturadas por el ingreso de heridos y cadáveres, muchos presentando impactos de bala a corta distancia.
El líder supremo, ayatolá Alí Jamenei, calificó a los manifestantes en un discurso televisado como “terroristas” y responsabilizó a Estados Unidos, señalando que Donald Trump tiene las manos “manchadas con la sangre de los iraníes”. Paralelamente, la cúpula judicial advirtió que los implicados en levantamientos serán considerados “enemigos de Dios”, con posibilidades de enfrentar la pena máxima, reiterando castigos “decisivos, máximos y sin indulgencias legales”.

Por su lado, el expresidente Donald Trump renovó amenazas en redes sociales tildando de listos para “ayudar” y prometiendo “golpear muy, muy duro donde les duele” sin enviar tropas terrestres. Advirtió a Teherán a no abrir fuego contra propios ciudadanos con destreza bélica: “les digo a los líderes iraníes: más vale que no comiencen a disparar, porque nosotros también empezaremos a disparar”. Analistas indican estas intimaciones generan un clima ambivalente, capaz de asustar a funcionarios e incentivar a manifestantes.
El ejecutivo iraní procedió a un ciberapagón decretado desde el jueves anterior, recortando la conexión a internet y llamadas internacionales hasta cerca del 1 por ciento de lo habitual. Así quedó reduce ostensiblemente la certeza sobre las proporciones del movimiento popular y respuesta estatal. A pesar de eso y la muestra de calles con gobiernos pro desde medios oficiales, ciudades así como la capital reportan constante actividad nocturna de marchas y enfrentamientos vigilados por organismos de noticias.
Las autoridades locales llaman a la ciudadanía a la calma y acatar normativas mientras son mayores los controles a la información electoral y derechos democráticos. También recomendó mantenerse alejados de los focos de conflicto en duras semanas por aprobar los organismos de medios y seguridad en conjunto con testigos independientes, demarcando un chemin alerta por agravación previsiblemente violenta de la crisis civil.
