Cientos de vigilias y protestas por hechos violentos de agentes federales se registran en ciudades de Estados Unidos
Este fin de semana, cientos de vigilias y manifestaciones se llevaron a cabo en diversas ciudades de Estados Unidos en protesta por los recientes tiroteos protagonizados por agentes migratorios del ICE y de la Patrulla Fronteriza ocurridos en Minneapolis, Minnesota, y Portland, Oregón. Estos hechos han generado una fuerte oposición al despliegue federal ordenado por el gobierno nacional.
El primero de los incidentes tuvo lugar la madrugada del miércoles 7 de enero de 2026 en Minneapolis, donde Renee Good, activista de 37 años, falleció tras ser impactada por disparos de un agente del ICE en una operación masiva del Departamento de Seguridad Nacional. Según el DHS, el disparo se efectuó en defensa propia luego de que la mujer supuestamente intentara atropellar a los oficiales, versión que rechazaron el alcalde Jacob Frey y el gobernador Tim Walz luego de analizar grabaciones de testigos que contradicen tal afirmación.
Un día después, el jueves 8 de enero, un agente de la Patrulla Fronteriza disparó e hirió a un hombre y a una mujer dentro de un automotor frente al hospital Adventist Health en Portland. La autoridad federal también atribuyó el disparo a una presunta agresión con el vehículo por parte del conductor; además, identificó al pasajero como un inmigrante venezolano vinculado a actividades delictivas, dato que aún no ha sido confirmado por fuentes independientes.
Ante esta situación, organizaciones de derechos civiles convocaron más de mil protestas a nivel nacional, incluidas movilizaciones en Minnesota, Texas, Kansas, Nuevo México, Ohio y Florida, para exigir el fin del despliegue “militarizado” de agentes federales y esclarecer los hechos a través de investigaciones independientes. En Minneapolis, las concentraciones se desarrollaron frente al edificio Bishop Henry Whipple y en sectores donde se alojarían funcionarios federales, con episodios de pyrometría y lanzamiento de gas lacrimógeno por parte de la policía.
Finalmente, las autoridades locales y estatales gobernadoras de Minnesota y Oregón manifestaron su intención de participar en las pesquisas y solicitaron la retirada preventiva de los agentes desplegados, con la vigilancia y cuidado de la comunidad civil como eje central durante este periodo de creciente tensión social y política.

