El líder supremo de Irán, ayatolá Ali Jameneí, reiteró en las últimas horas que la República Islámica no cederá ante las protestas masivas que sacuden el país desde diciembre, a pesar de las fuertes pérdidas humanas y la severa crisis social.
Las movilizaciones iniciaron el 28 de diciembre en el Gran Bazar de Teherán, motivadas por la inflación, el desplome del rial y el alza del costo de vida. Rápidamente, las protestas se expandieron a más de 100 ciudades y las 31 provincias del país. De acuerdo con las ONG Iran Human Rights e Human Rights Activists in Iran, entre 51 y 63 personas han muerto, además de más de 2.300 detenidos. Las víctimas son principalmente manifestantes, incluidos menores, aunque también hay bajas entre las fuerzas de seguridad.
Durante las manifestaciones se han registrado marchas y huelgas en bazares, universidades y zonas industriales. También se reportaron ataques e incendios en mezquitas, edificaciones gubernamentales y sedes de la televisión estatal en ciudades como Isfahán y Teherán. Medios internacionales verificaron videos donde se escuchan consignas contra el régimen y expresiones de apoyo al exilio monárquico.
Ante la crisis social, el régimen recurrió a una estrategia de represión dura y un apagón digital que redujo la conectividad nacional a apenas el 1 %, según la plataforma NetBlocks. El Ejército y la Guardia Revolucionaria denuncian que las protestas son complots financiados por Estados Unidos e Israel. Mientras tanto, desde el exilio el opositor Reza Pahlaví convocó a continuar las marchas y promover una huelga general para presionar por la caída del régimen.
La situación en Irán sigue en desarrollo y las autoridades han llamado a no ceder frente a los llamados opositores. Se espera que durante las próximas horas continúe la movilización social y la respuesta estatal, con impactos que podrían seguir afectando el suministro de Internet y la seguridad en varias regiones.

