Foto: Lesly Sánchez
El 22 de julio, el bullicioso espacio abierto de la Universidad Javeriana se transformó en un ambiente solemne al caer la noche, iluminado por velas encendidas y pancartas en honor a Catalina Gutiérrez Zuluaga, quien se quitó la vida el 17 de julio tras enfrentar presuntamente acoso y humillaciones como residente de cirugía.
Estudiantes con uniformes médicos se reunieron junto a profesores y residentes de diversas especialidades en esta eventualidad, para hacer un llamado a “romper el silencio” sobre los casos de abusos y acoso continuo que enfrentan durante su formación académica.
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Debido a la ausencia de Catalina, muchas personas se han sumado a romper el silencio en plataformas digitales para denunciar los maltratos y abusos académicos en los que se han visto vulnerables, pero también invitan a la reflexión, donde la vocación de salvar vidas no tenga que costar la vida propia.







