📸 Cortesía: AMVA
Dos monos cariblancos son rescatados en el Valle de Aburrá tras ser víctimas de maltrato y tráfico ilegal
En las últimas semanas, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá rescató a dos monos cariblancos, un macho juvenil y una hembra infantil, que sufrieron tráfico ilegal y muestras severas de maltrato, y fueron trasladados al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR) para recibir atención médica especializada.
El rescate se llevó a cabo gracias a denuncias ciudadanas en la zona urbana del Valle de Aburrá. El macho juvenil presentaba desnutrición, heridas en las extremidades y una grave lesión oral por traumática extracción de dientes lácteos que dificulta su alimentación. La hembra fue sometida a una indebida «humanización»: le pintaron las uñas, le colocaron pañal y su entrepierna presentó irritación severa debido a la acumulación de materia fecal. Además, estuvo casi dos meses en cautiverio alimentándose de manera deficiente y conviviendo en condiciones estresantes.

“Desde 2024 hemos recibido 52 monos cariblancos, una especie no nativa de la región, lo que evidencia la persistencia del tráfico ilegal”, explicó Alejandro Vásquez Campuzano, subdirector ambiental del Área Metropolitana. Agregó que esta actividad genera daños irreversibles: “La fauna silvestre no es mascota y la denuncia ciudadana es esencial para combatir este delito”.
El proceso de rehabilitación incluye curación de heridas, limpieza profunda, alimentación balanceada y un monitoreo exhaustivo para tratar el estrés y otras consecuencias del cautiverio. Expertos señalaron que muchas crías como estas no llegan al mercado sin antes causar daños fatales a sus madres durante la captura. El Área Metropolitana hace un llamado a la comunidad para reportar venta o posesión ilegal de fauna silvestre al ponerlas a disposición de las autoridades.
Estos casos se presentan en un contexto con antecedentes recientes como la captura de dos extranjeros en el aeropuerto de Rionegro que transportaban monos cariblancos sedados y coinciden con la atención a al menos nueve monos capuchinos en los últimos dos años por malestar y abandono. Las autoridades continúan las labores para mitigar este delito y proteger la biodiversidad regional.
