Restos de ataque aéreo dejan cuerpos y embarcación calcinada en península de La Guajira
El 8 de noviembre fueron encontrados restos de una embarcación incinerada, partes humanas mutiladas y paquetes con residuos de marihuana en la península de La Guajira, norte de Colombia, supuestamente vinculados con un ataque aéreo estadounidense ocurrido el 6 de noviembre en el golfo de Venezuela, zona de disputa marítima con Colombia.
La embarcación, de cerca de nueve metros de eslora, fue hallada por pescadores en la costa guajira, acompañada de bidones, chalecos salvavidas y paquetes vacíos con rastros de sustancia vegetal. Erika Palacio Fernández registró el estallido y el humo a las 4 de la tarde del 6 de noviembre. Aristóteles Palmar García, inspector policial indígena wayuu, informó que “la lancha olía a carne quemada” y que los cuerpos hallados fueron consumidos por buitres y perros tras la demora de respuesta oficial.
Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, ha señalado que estas acciones buscan combatir narcotraficantes ligados al Tren de Aragua y Cartel de los Soles, aunque no ha presentado pruebas de drogas incautadas en estos bombardeos. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó que el cuerpo aéreo atacó a una “organización terrorista designada”, después de causar la destrucción de más de 30 embarcaciones y dejar al menos 100 muertos. Alrededor de 80 fallecimientos se registran en el Caribe cerca de las costas de Venezuela y Colombia.
Este panorama afecta a las comunidades Wayuu en La Guajira, donde la pesca ha caído ante el temor provocado por drones y agresiones, según reportan los propios pescadores de la región. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos recibió el 3 de diciembre una denuncia por la muerte del pescador colombiano Alejandro Carranza, 42 años, en incidente similar. Su representante legal afirmó: “No era un barco cargado de droga. Salió a pescar marlines y atunes.”
Los ataques forman parte de la estrategia anticrimen impulsada por Trump, quien además amenazó con operaciones terrestres en Venezuela y Colombia. El presidente Gustavo Petro denunció un supuesto bombardeo el 30 de diciembre en Venezuela contra un laboratorio del ELN aunque sin confirmación oficial. Petro solicitó a Trump una cooperación directa para eliminar narcotráfico en la región y aboga por un acuerdo político con Venezuela. Por su parte, la relación entre gobiernos colombianos y venezolanos permanece tensa, pese a reportes de una llamada cordial entre Maduro y Trump a fin de año.
Las autoridades nacionales han sido poco contundentes en respuesta, dejando expuesta la vulnerabilidad de La Guajira ante eventos que golpean directamente a su población y economía local. Se mantiene la recomendación a comunidades reflejar con cautela la navegación en esta área, mientras continúan siendo monitoreados los movimientos aéreos en la zona.


