Siete muertos en Barranquilla por licor adulterado

📸 Imagen cortesía: energepic.com vía Pexels. Imagen de referencia
Consumo letal: tragedia silenciosa en El Boliche

Un trago que mata.

Barranquilla, 24 de septiembre de 2025. Siete vidas se apagaron y otras cuatro permanecen en estado crítico tras ingerir licor adulterado en el corazón del barrio El Boliche, una zona donde el olvido y la pobreza parecen ser vecinos permanentes. Esta noche fatal reabre viejas heridas en el debate sobre el contrabando y la clandestinidad que envenenan a Colombia desde dentro.

La Policía Metropolitana de Barranquilla describe la emergencia que estalló la noche del martes 23. Un grupo de personas en situación de calle consumió bebidas alcohólicas elaboradas artesanalmente en condiciones precarias y sin ningún control sanitario. “La primera víctima fue quien preparó y distribuyó el licor”, afirmó el brigadier general Edwin Urrego, comandante local, marcando la cadena trágica que dejó siete fallecidos.

Las víctimas, en su mayoría hombres sin hogar, compraron estas botellas por apenas 2.000 pesos, pagando un precio oculto mucho más alto: sus vidas. La mezcla estaba contenida en bidones y envases plásticos reutilizados, lugares fáciles para que contaminantes como el metanol, un veneno letal, se filtraran en esa trampa líquida. La improvisación y la indiferencia crearon así una bomba tóxica que pocas veces se visibiliza.

Actualmente, cuatro personas permanecen internadas en el Hospital General de Barranquilla. Tres de ellos luchan en la unidad de cuidados intensivos por fallos respiratorios y neurológicos, señales inequívocas de intoxicación por metanol. Entre las víctimas confirmadas están Nicolás Manuel Medrano, Helmot Enrique Escolar, José Felipe Crespo Ortiz y Emiro Alberto Miranda; tres más aguardan ser identificadas. El dolor es tangible, los rostros invisibles para una ciudad que prefiere mirar hacia otro lado.

Testigos narran cómo, en cuestión de horas, los afectados comenzaron a manifestar síntomas delirantes, convulsiones y dificultad para respirar, signos que en demás contextos son motivo urgente de alarma, pero que en este rincón se traducen en un padecer solitario y rápido. ¿Hasta cuándo las autoridades permitirán que la precariedad y la ilegalidad construyan este silencioso cementerio de sueños quebrados?

La tragedia se inscribe en un país donde el contrabando y la producción clandestina de alcohol son males endémicos, difíciles de erradicar y aún más de controlar. Mientras tanto, quienes pagan el precio son siempre los más vulnerables, atrapados en un círculo que erosiona sus derechos básicos a la salud y a la vida digna.

¿Habrá espacio para políticas públicas que no solo castiguen, sino que reparen? ¿O seguirá la letal sombra del licor adulterado extendiéndose sobre los olvidados de nuestras ciudades? La respuesta, como siempre, está en manos de una sociedad capaz de mirar más allá del vaso roto.

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📸 Cortesía: Captura de Pantalla IG @BlessdBlessd y Manuela QM

📸 Cortesía: 1. Captura de Pantalla IG @brooklynpeltzbeckham 2. GtresBrooklyn