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¿Salud en jaque para los maestros?
Este 23 de septiembre de 2025, en Colombia, la Supersalud tomó una decisión que sacude el sistema de atención para los docentes y sus familias: decretó una medida cautelar sobre el Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio (Fomag).
La intervención llega tras seis auditorías entre 2024 y 2025 que dejaron al descubierto una realidad preocupante. Se registraron graves deficiencias: retrasos en autorizaciones, redes asistenciales insuficientes, demoras en atención domiciliaria, fallas en la entrega de medicamentos y problemas administrativos que incluyen bases de datos imperfectas, pagos a prestadores atrasados por más de 180 días y contratos sin la claridad técnica necesaria. Detrás de estos datos fríos, una comunidad de más de 800.000 docentes y sus familias enfrenta barreras persistentes para acceder a servicios vitales.
La resolución exige que el Fomag, su Consejo Directivo y la Fiduprevisora S.A., encargada de administrar el fondo, suspendan cualquier acción que comprometa la oportunidad y accesibilidad de la atención, así como los atrasos en pagos a los proveedores del sector salud. En un plazo marcado de cinco días hábiles, el Consejo Directivo debe presentar un plan de contingencia detallado, con cronogramas claros, responsables definidos y recursos asegurados. La Fiduprevisora, en tanto, queda en la obligación de ejecutar este plan, mantener actualizada la información financiera y reportar semanalmente los avances.
Más que cifras, esta medida busca proteger la vida y la integridad de quienes han dedicado su vida a la educación. Sin embargo, la interrogante persiste: ¿lograrán estas acciones sanar un sistema erosionado, o la salud de los maestros seguirá siendo un pendiente entre tanto papeleo y espera? Mientras tanto, la comunidad educativa observa con atención y esperanza, consciente de que detrás de cada trámite hay personas que requieren respuestas claras y oportunas.


