Foto: UNRWA
Ha sido una semana difícil para la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) en Gaza, después de que varios países le retiraran su financiación al conocerse la investigación que habría dado con varios militantes de Hamás dentro de su plantel. Aunque menos de diez personas han sido retiradas de la organización, se trataría de una cifra mínima dentro de sus 13.000 trabajadores activos en Gaza.
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En total, fueron 16 los países donantes que suspendieron su apoyo financiero a la UNRWA, incluyendo a Estados Unidos y Reino Unido. Otros países como España, Bélgica o Noruega continuaron con la financiación, debido a las altas tasas de necesidades que se han reportado para las casi dos millones de personas desplazadas en esta región palestina.
La UNRWA alerta que solo en la Gobernación de Rafah, al sur del país, en su frontera con Egipto, ya se acumulan 1.4 millones de personas desplazadas, por lo que los refugios no darían abasto. Estas personas, en su mayoría mujeres y niños, dependen de esta organización para su supervivencia, al ser la entidad encargada de recibir y distribuir las provisiones enviadas por medio de las Naciones Unidas para las víctimas.
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“Mientras la guerra en Gaza prosigue sin cesar, y en el momento en que la Corte Internacional de Justicia pide más asistencia humanitaria, es hora de reforzar y no debilitar a la UNRWA”, clamó Philippe Lazzarini, comisionado general de esta agencia. “Si la financiación sigue suspendida, lo más probable es que nos veamos obligados a cerrar nuestras operaciones a finales de febrero, no sólo en Gaza sino también en toda la región”, agregó.
Otra de las organizaciones humanitarias con mayor presencia en la Franja de Gaza es Médicos sin Fronteras. Desde allí se lamentó la decisión de estos 16 países de suspender sus fondos a la UNRWA, argumentando que “la crisis humanitaria ha alcanzado niveles catastróficos y cualquier limitación adicional a la ayuda provocará más muertes y sufrimiento”.

