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Donald Trump anunció un nuevo acuerdo petrolero con el gobierno interino de Venezuela, en el que los ingresos por la venta de crudo venezolano gestionado por Estados Unidos se destinarán únicamente a la compra de productos fabricados en EE. UU. La cooperación busca fortalecer el control de Washington sobre el petróleo y las finanzas del país sudamericano.
El anuncio fue hecho en la madrugada del 8 de enero de 2026 a través de la red social Truth Social. Trump detalló que las autoridades provisionales de Caracas entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, vendidos a precio de mercado bajo la supervisión directa de la Casa Blanca. El expresidente aseguró que será él quien controlará los recursos para que estos beneficien tanto al pueblo venezolano como a Estados Unidos.
Según Trump, Venezuela deberá invertir los fondos exclusivamente en productos estadounidenses, incluyendo alimentos y productos agrícolas, medicamentos, dispositivos médicos, y equipos para mejorar la red eléctrica y las infraestructuras energéticas del territorio sudamericano. Medios como El Mundo, Infobae y NTN24 confirmaron la condición establecida por la administración estadounidense.
El secretario de Energía, Chris Wright, informó que Estados Unidos gestionará directamente la comercialización del crudo venezolano, y que los ingresos serán retenidos en cuentas controladas por el gobierno estadounidense. Desde allí se autorizarán desembolsos hacia Venezuela y programas internos bajo la administración de Trump. Wright agregó que la recuperación del sector energético venezano demandará inversiones por miles de millones de dólares, pero resaltó el potencial de sus reservas y proyectó un aumento gradual en la producción petrolera.
La estatal PDVSA confirmó que enfrenta negociaciones directas con Washington para enviar volúmenes de crudo a Estados Unidos dentro de este acuerdo, en medio de una flexibilización selectiva de sanciones que llega tras la captura de Nicolás Maduro. Estas medidas buscan reorientar la exportación del petróleo venezolano hacia refinerías estadounidenses y disminuir la dependencia con mercados como China.
La Casa Blanca y el gobierno provisional venezolano adelantaron esta estrategia como parte de un plan global que conecte el petróleo con productos estadounidenses, y garantizar que los recursos se traduzcan en beneficios económicos para ambos lados. Se insta a la comunidad internacional a seguir atentamente la evolución de este acuerdo utilizado como mecanismo para controlar las finanzas del sector energético venezolano.


