Imagen cortesía Alerta Paisa
Recluso murió en cárcel de Pedregal: investigan presunta negligencia médica
Elber Ochoa Gómez, un recluso de 56 años, falleció en la Cárcel de Máxima y Mediana Seguridad El Pedregal en Medellín, generando una investigación por presunta negligencia médica. Según denuncias presentadas, el hombre solicitó atención médica en tres ocasiones durante el día 1 de diciembre de 2025, pero fue devuelto a su celda sin ser trasladado a un centro hospitalario.
El recluso mantenía una enfermedad crónica y manifestaba malestar general en los últimos meses, según indicó Jorge Carmona, defensor de derechos humanos para población carcelaria. Ochoa Gómez fue atendido varias veces en la zona de sanidad del penal ese día, pero el personal no ordenó su traslado a un hospital de la ciudad. Internos relataron que al preso solo le aplicaron una inyección para luego regresar al patio del penal. Más tarde, sufrió un presunto paro cardiorrespiratorio en su celda, sin recibir auxilios potencialmente salvadores ni atención médica inmediata.
La Veeduría Penitenciaria Nacional instó a iniciar una investigación formal para establecer responsabilidad en la atención brindada a Ochoa Gómez durante su fatal emergencia. Los detenidos denunciaron un desatendido manejo institucional del caso por parte del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC). Por su parte, el teniente coronel Daniel Gutiérrez, director del INPEC, reconoció que aún existen fallas en la alimentación y servicios médicos en El Pedregal y anunció cambios recientes en la gestión de la atención a través de la Unidad de Servicios Penitenciarios.
Este fallecimiento se registra en un contexto complejo para el sistema carcelario de Antioquia, caracterizado por un hacinamiento superior al 50%. El municipio dispone de 17 centros de reclusión que albergan más de 12.400 personas, aunque están diseñados solo para cerca de 8.200. A esto se suma una crisis humanitaria evidente en otras cárceles, como El Pesebre en Puerto Triunfo, donde se registran muertes por enfermedades bacterianas, tuberculosis y desnutrición en los últimos dos años.
Ante esta situación, las autoridades y veedurías penitenciarias insisten en fortalecer la vigilancia y mejorar los servicios de salud al interior de los centros de reclusión para prevenir nuevas tragedias y garantizar el respeto de los derechos fundamentales de la población privada de la libertad.


