📸 Imagen cortesía Maria Paulina Pérez
¿Desprotección que amenaza?
Este 16 de septiembre de 2025, Medellín fue escenario de una noticia que golpea la frágil seguridad de quienes alzan la voz en Colombia.
La Unidad Nacional de Protección (UNP) retiró el único blindaje que tenía el concejal José Luis Marín Mora: su chaleco antibalas. Así lo estableció la Resolución DGRP 007613, firmada a mediados de septiembre, después de una evaluación que clasificó su riesgo como «ordinario». Una categorización que, para el activista y político cercano al Pacto Histórico, no cuadra con las frecuentes amenazas que ha denunciado públicamente.
Marín Mora, conocido por su incisiva crítica a la administración local y su activismo en redes sociales, ha señalado en varias ocasiones la sombra de peligros reales que acechan su vida. Pese a ello, el Comité de Evaluación de Riesgo y Recomendación de Medidas (CERREM) aconsejó mantener las medidas de protección. Sin embargo, la UNP optó por apartarse de esta recomendación técnica y firmó la orden de retirar el chaleco, dejando al concejal vulnerado ante posibles ataques.
El propio Marín no tardó en alzar la voz frente a esta decisión: “Dejo constancia que, después de las múltiples amenazas denunciadas en Medellín, la @UNPColombia considera que no existe riesgo para mi integridad y por tanto retira la única medida existente, chaleco antibalas. Esta constancia, ante cualquier efecto”, escribió en su cuenta de X, evidenciando la preocupación ante esta aparente desconexión entre la realidad que vive y la evaluación oficial.
Voces del Pacto Histórico y defensores de derechos humanos han expresado su alarma. Para ellos, esta medida refleja un grave desprecio por el contexto de amenazas que enfrentan líderes sociales y políticos en Colombia, y expone aún más una realidad donde la desprotección se convierte en una amenaza añadida.
Mientras la controversia crece, queda la incómoda pregunta: ¿Puede alguien confiar en una protección que se mide con fórmulas frías, ignorando las alertas vivas de quienes luchan por la justicia? O peor aún: ¿Será que en esta evaluación el peligro de la voz disidente es simplemente desestimado?
Para José Luis Marín Mora, y para muchos otros, la seguridad no es un cálculo, sino una necesidad urgente. Y la desprotección, una herida que sigue abierta.


